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La Sierra Tarahumara y su comunidad Rarámuri que mantiene su cultura viviendo en cuevas
A pocos kilómetros de Creel, Chihuahua, y en la extensión serrana es común ver aún a poblaciones viviendo en cavernas, preservando sus raíces

La Sierra Tarahumara esconde grandes secretos, no solo con formaciones rocosas que datan de hace millones de años, mismas que se elevan a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar, sino, por una cultura que persiste a pesar del paso de los años y la modernidad.
En pequeñas comunidades de Rarámuris, asentadas en una de las zonas montañosas más bonitas de México es común ver a sus primeros pobladores, los cuales, mantienen vivas sus tradiciones, así como sus estilos de vida, incluso algunos de ellos aún viven en cuevas.

A pocos kilómetros del Pueblo Mágico de Creel, Chihuahua se localizan valles con formaciones rocosas que forman ranas, hongos y hasta monjes, pero no solo eso, también, persisten, como en muchas otras montañas de la región, cuevas que fueron utilizadas desde hace siglos como viviendas.

Entre ellas, hay algunas que se han convertido en famosas como la Cueva de Doña Petra, que se localiza al salir del Pueblo Mágico, o la Cueva de Sebastián, localizada en medio de la zona montañosa, en la cual, vive una de las hijas de Sebastián, quien murió hace ya algunos años, mismo que había heredado de sus antepasados su cueva.

Ahí, la modernidad se resiste a alcanzar a los pobladores de la tribu Rarámuri, quienes aún lavan su ropa sobre rocas, utilizan tendederos de un pino a otro, guisan en fogones hechos con piedras y se refugian de la lluvia o de las nevadas, dentro de las cavernas.

Y aunque las cuevas se han convertido en un punto de visita obligada para turistas, hasta donde llegan visitantes de toda la república, de Norteamérica, Europa y Asia, los habitantes se mantienen firmes a sus usos y costumbres, eso sí, los espacios son bien aprovechados para ofrecer sus artesanías.

Llaveros de madera, blusas y vestidos cosidos a mano, aretes u otro tipo de bisutería hecha de chaquira, así como tortilleros hechos con ramas, son ofertados por los artesanos rarámuris, quienes con orgullo portan sus coloridos trajes, a pesar del frío o del calor.

El orgullo por su estilo de vida y sus tradiciones es notable en todas y cada unas de las comunidades, mismas que buscan preservar en las nuevas generaciones, por lo cual es común verlos aprendiendo la fabricación de artesanías, recorriendo largas distancias llevando a todos su cultura.
Aunque el acceso a algunas cuevas es a través de caminos de terracería, es común apreciar estas rústicas viviendas a través del paso en las carreteras de la Sierra Tarahumara.
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