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¿Hombres o mujeres? Revelan quién bebe más en México; te vas a sorprender
De acuerdo con datos recientes, la relación de los mexicanos con el alcohol ha dejado atrás el enfoque tradicional centrado en bares y grandes celebraciones.

El consumo de alcohol en México está cambiando. Ya no se trata únicamente de cuánto se bebe, sino de cómo, dónde y bajo qué circunstancias ocurre. En los últimos años, los hábitos de consumo han evolucionado hacia prácticas más moderadas, conscientes y, en muchos casos, más privadas.
De acuerdo con datos recientes, la relación de los mexicanos con el alcohol ha dejado atrás el enfoque tradicional centrado en bares y grandes celebraciones. Hoy, cada vez es más común que el consumo ocurra en casa, en reuniones pequeñas o incluso frente a una pantalla, una tendencia que se fortaleció tras la pandemia de COVID-19 y que continúa redefiniendo la cultura del consumo en el país.
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Menos consumo, pero mayor valor
Aunque el consumo general ha disminuido ligeramente —al pasar de 49.1% en 2016 a 46.1% en 2025 entre personas de 12 a 65 años—, el mercado no se ha contraído. Por el contrario, su valor ha crecido impulsado por el aumento de precios y una tendencia hacia productos más sofisticados.
La consigna parece clara: beber menos, pero mejor. Sin embargo, esta transformación convive con retos importantes para la industria, como la competencia desigual entre bebidas y el crecimiento del mercado ilegal.
¿Quién bebe más?
Uno de los datos más relevantes es la diferencia por género. Los hombres continúan siendo quienes más consumen alcohol en México, tanto en consumo ocasional como excesivo. No obstante, la brecha se ha reducido en años recientes debido a un incremento más acelerado en el consumo femenino.
En cuanto a la edad, los adultos jóvenes concentran el mayor nivel de consumo, mientras que en adolescentes se ha registrado una caída significativa, especialmente en el consumo excesivo, que pasó de 15.2% en 2016 a 6.3% en 2025.
México, por debajo del promedio internacional
A nivel global, México no figura entre los países con mayor consumo de alcohol. Su ingesta per cápita se mantiene por debajo de naciones como Estados Unidos, Argentina, Brasil o Canadá, lo que lo coloca en una posición media-baja dentro de la región.
La cerveza domina el mercado
Si hay una constante en el consumo nacional es el dominio absoluto de la cerveza, que representa cerca del 93.9% del volumen total. Muy por detrás se encuentran los destilados, bebidas listas para tomar, vino y sidra.
Dentro de los destilados, los aguardientes lideran el consumo, seguidos por tequila, whisky y ron, mientras que el mezcal mantiene una participación mucho menor.
Un mercado desigual
El sector de bebidas alcohólicas en México es amplio, pero presenta importantes desigualdades. La producción de cerveza superó los 12,700 millones de litros en 2024, consolidándose como el principal motor económico del sector.
Sin embargo, otros segmentos enfrentan mayores dificultades. Por ejemplo, bebidas artesanales como el mezcal lidian con altos costos de producción y una carga fiscal elevada, lo que limita su competitividad frente a opciones más accesibles.

Impuestos y mercado ilegal: los grandes desafíos
El sistema fiscal también juega un papel clave. En México, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) varía según el grado alcohólico, lo que provoca que los destilados paguen significativamente más impuestos que la cerveza.
A esto se suma el crecimiento del mercado ilegal. En 2023, este segmento representó pérdidas fiscales superiores a los 19,500 millones de pesos, además de que cerca del 44.2% del mercado de destilados opera en la informalidad.
Un cambio que va más allá del consumo
El panorama actual refleja una serie de contrastes: menor consumo en jóvenes, pero mayor sofisticación; más regulación, pero también mayor informalidad. En este contexto, el consumo de alcohol en México ya no es solo una cuestión de hábitos, sino de factores económicos, culturales y regulatorios.
El verdadero desafío no está únicamente en cuánto se bebe, sino en cómo se bebe, qué se consume y bajo qué condiciones llega ese producto al consumidor.
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