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Entre flores y música, familias mazatlecas rinden homenaje a sus madres

Cientos de familias visitan tumbas de sus madres y abuelas en una emotiva tradición.

Mayhan Barraza
10/05/26

FOTO: Mayhan Barraza.
FOTO: Mayhan Barraza.

Cada 10 de mayo, los panteones de Mazatlán dejan de ser espacios silenciosos para llenarse de flores, música y recuerdos. Desde tempranas horas, cientos de familias acuden a visitar las tumbas de sus madres y abuelas que ya partieron de este mundo, manteniendo viva una de las tradiciones más emotivas del puerto.

Con cubetas llenas de agua, arreglos florales en las manos y, algunas veces, cargando bocinas pequeñas o acompañados de músicos, las familias recorren los pasillos de los camposantos para pasar un momento junto a quienes alguna vez celebraron en vida esta fecha especial.

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La música como homenaje

En Mazatlán, una de las costumbres que más distingue esta celebración es precisamente la música, pues durante el Día de las Madres es común observar pequeños grupos musicales recorriendo los panteones interpretando "Las Mañanitas", boleros, rancheras y canciones que alguna vez fueron las favoritas de las mamás que hoy descansan ahí.

Algunas familias contratan músicos desde días antes para llevar serenata hasta las tumbas, mientras que otras simplemente se unen al ambiente que poco a poco transforma el dolor en memoria y homenaje.

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Hay quienes llegan a limpiar cuidadosamente las lápidas, colocan flores frescas y permanecen durante varios minutos o hasta horas, mientras otros rezan o comparten anécdotas familiares alrededor de las tumbas.

Flores que llenan de vida

Otro de los elementos que llena de vida los panteones durante esta fecha son las flores. Desde el exterior de los cementerios, decenas de vendedores ofrecen rosas, cempasúchil, gladiolas, girasoles y arreglos muy coloridos que rápidamente son adquiridos por quienes buscan adornar el lugar donde descansan sus madres.

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Los colores vivos de las flores contrastan con el ambiente nostálgico que se vive dentro de los camposantos, convirtiendo este día en una mezcla de emociones donde el recuerdo, el amor y la ausencia se hacen presentes.

Y aunque para muchas familias el 10 de mayo representa una fecha difícil tras la pérdida de mamá, en Mazatlán la tradición de acudir al panteón continúa siendo una manera de sentirlas cerca, de cantarle una vez más y de demostrar que, incluso después de partir, siguen ocupando un lugar importante en el corazón de quienes las aman.

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