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Por esta razón NO debes dejar tu auto estacionado con las llantas "giradas", según expertos mecánicos

El problema cobra mayor relevancia en vehículos de alta gama.

Por esta razón NO debes dejar tu auto estacionado con las llantas "giradas", según expertos mecánicos

Acomodar el vehículo en un cajón de estacionamiento realizando un giro completo de volante es una acción que la mayoría de los conductores ejecuta de manera automática.

Sin embargo, mantener esa postura con el auto apagado no es una práctica inofensiva: puede desencadenar fallas mecánicas severas y acelerar el desgaste de piezas clave de la suspensión y la dirección.

Según explican especialistas dejar la dirección torcida altera la geometría del automóvil. Esto provoca que el peso no se distribuya de forma uniforme sobre la banda de rodadura, concentrando la carga en una sola orilla del neumático.

El problema cobra mayor relevancia en vehículos de alta gama (como Mercedes-Benz o BMW), cuyos sistemas incorporan una caída dinámica que inclina las ruedas en giros cerrados para ganar maniobrabilidad.

Aunque esta inclinación es útil al circular, con el auto detenido solo genera una presión excesiva sobre una sección muy reducida que no está diseñada para soportar tanto peso constante.

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Daños en la suspensión y fugas hidráulicas

Si esta costumbre se vuelve recurrente o el coche pasa semanas inmóvil en esa posición, componentes como las rótulas y los amortiguadores sufren un deterioro prematuro e irregular que obligará a una visita al taller.

Por si fuera poco, en las unidades con dirección asistida hidráulica el riesgo es mayor. Al dejar las ruedas giradas a tope, la bomba de dirección se queda haciendo presión continua contra un límite físico, sin poder liberar esa energía a través del movimiento natural del vehículo.

Esta sobrecarga sostenida degrada los retenes y provoca fugas de fluido. Si el líquido se agota, la bomba terminará trabajando en seco, lo que implica una avería considerablemente más costosa que un mantenimiento de rutina.

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La excepción: Pendientes y seguridad vial

Dejar las llantas completamente rectas es la regla general para proteger la mecánica del auto. No obstante, existe una excepción crucial en la que girar las ruedas es la maniobra correcta: al estacionar en calles con pendientes muy pronunciadas.

En estas situaciones, utilizar la banqueta como tope es una medida de seguridad básica para evitar accidentes si el freno de mano llegara a fallar:

Cuesta abajo: Las llantas deben apuntar hacia la banqueta.

Cuesta arriba: Las llantas deben girarse hacia el centro de la calle.

En ambos escenarios, si el coche llegara a moverse de manera involuntaria, la rueda delantera golpearía el borde de la banqueta de inmediato, evitando que el vehículo tome velocidad calle abajo o impacte contra otros automóviles.

Cuando la inclinación del terreno exige priorizar la seguridad frente a un eventual deslizamiento, la norma indispensable para cuidar la suspensión y la bomba hidráulica es estacionar siempre con las llantas alineadas hacia el frente.

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