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Crisis del campo ya golpea la economía de los municipios de Sinaloa: COUC

La COUC solicita al Gobierno y organizaciones desarrollar indicadores para medir el impacto de la agricultura en la economía regional.

Foto: LUZ NOTICIAS.
Foto: LUZ NOTICIAS.

La crisis del campo en Sinaloa ya comenzó a extender sus efectos más allá de las parcelas y está golpeando la economía de los municipios agrarios, donde la falta de rentabilidad de los productores se traduce en menor consumo, menos inversión, reducción de empleos y una caída en la actividad de comercios y prestadores de servicios.

Impacto en la economía local

Agustín Espinoza Laguna, secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa, sostuvo que la situación que enfrenta actualmente la agricultura debe analizarse como un problema de desarrollo regional y no únicamente como una dificultad de quienes siembran.

El productor sinaloense no está pidiendo que el Gobierno lo mantenga; está pidiendo condiciones para trabajar, producir, competir y obtener una rentabilidad razonable para el capital y el patrimonio que arriesga cada ciclo.

Espinoza Laguna explicó que un productor que pierde dinero deja de comprar maquinaria, pospone la renovación de implementos agrícolas, reduce la contratación de servicios, adquiere menos refacciones y limita nuevas inversiones.

Además, enfrenta mayores dificultades para pagar créditos y compromisos adquiridos durante el ciclo agrícola.

El problema, indicó, es que esa reducción del gasto rápidamente comienza a sentirse en otros sectores.

Los talleres reciben menos trabajo, las refaccionarias venden menos, los transportistas disminuyen su actividad y los prestadores de servicios tienen menos clientes.

Al circular menos dinero en las comunidades agrarias, disminuye el consumo y los comercios también comienzan a resentir la crisis.

Para la COUC, este efecto demuestra que la rentabilidad del campo no puede seguir analizándose exclusivamente desde la producción agrícola.

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Cadena económica del agricultor

Una hectárea sembrada, explicó Espinoza Laguna, genera una cadena económica desde mucho antes de que salga la cosecha.

El agricultor compra semillas, fertilizantes, agroquímicos y combustible; contrata maquinaria, técnicos, jornaleros y servicios; utiliza transporte y, en muchos casos, solicita financiamiento.

Una vez levantada la cosecha, la actividad económica continúa con el traslado, almacenamiento, comercialización y transformación de los productos.

Por ello, cuando cientos de miles de hectáreas están sembradas simultáneamente en Sinaloa, existe una derrama que se percibe y alcanza prácticamente todos los sectores de los municipios agrarios.

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