Sinaloa | Norte
¿Cuánto cuesta poner un centro de rehabilitación en Sinaloa? La IA revela costos y despeja dudas
Abrir un centro de rehabilitación en Sinaloa puede requerir desde 150 mil hasta más de un millón de pesos, dependiendo de la infraestructura y servicios.

Abrir un centro de rehabilitación para personas con problemas de adicciones en Sinaloa no solamente implica conseguir un inmueble, acondicionar habitaciones y contratar personal. También requiere cumplir con una serie de disposiciones sanitarias y administrativas para poder operar legalmente y brindar atención segura a los usuarios.
De acuerdo con una estimación realizada por Google AI, la inversión inicial para poner en marcha un establecimiento de este tipo puede comenzar alrededor de los 150 mil pesos para un modelo básico o comunitario, mientras que un centro formal con instalaciones adecuadas, personal especializado y mayores servicios puede superar el millón de pesos.
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La propia herramienta advierte que no existe un costo único, ya que la cantidad depende principalmente del tamaño del establecimiento, su ubicación, el número de personas que atenderá y el nivel de especialización de los servicios.
Uno de los primeros gastos corresponde al inmueble. Un centro residencial necesita contar con espacios suficientes para dormitorios, baños, áreas comunes y zonas destinadas a la atención y actividades de los usuarios.

La estimación de la IA contempla rentas de aproximadamente 30 mil a 150 mil pesos mensuales, aunque el monto puede aumentar dependiendo de la ubicación y las características del inmueble. A esto habría que sumar las adecuaciones necesarias para convertirlo en un espacio apropiado para la atención residencial.
Si el inmueble requiere remodelaciones importantes, la inversión inicial puede crecer considerablemente debido a trabajos de construcción, instalaciones eléctricas e hidráulicas, adecuación de baños, sistemas de seguridad, ventilación y otras modificaciones.
Pero rentar una casa y comenzar a recibir personas no es suficiente para operar legalmente. La NOM-028-SSA2-2009 establece disposiciones obligatorias para los establecimientos públicos, sociales y privados que realizan actividades de prevención, tratamiento, rehabilitación y reinserción social relacionadas con las adicciones.
Además, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA) señala que los establecimientos residenciales privados deben apegarse a la Ley General de Salud y a la normatividad vigente, además de respetar los derechos humanos de las personas usuarias.
Entre los trámites sanitarios se encuentra el Aviso de Funcionamiento y de Responsable Sanitario ante COFEPRIS, dependiendo de las características y servicios que ofrezca el establecimiento.
Costos Iniciales y Gastos Mensuales
Otro de los gastos importantes es la nómina. Un establecimiento residencial requiere personal para atender a los usuarios durante las 24 horas, además de profesionales que participen en el tratamiento de las adicciones.
La inversión puede incluir salarios de médicos, psicólogos, profesionales o consejeros especializados en adicciones, personal de enfermería, administrativos, encargados de cocina, limpieza y vigilancia, dependiendo del modelo de atención.
Por ello, aunque un centro pudiera comenzar con una inversión relativamente baja en infraestructura, mantenerlo funcionando representa un gasto mensual considerable. La puesta en marcha también requiere comprar camas, colchones, ropa de cama, muebles, artículos de cocina, utensilios, productos de limpieza, alimentos, equipos de primeros auxilios y otros insumos necesarios para la operación diaria.
En un centro residencial, estos gastos no terminan después de la inauguración, pues alimentos, productos de higiene, limpieza y otros consumibles deben reponerse constantemente.
Tomando como referencia la estimación de Google AI, un centro básico o comunitario podría requerir una inversión inicial de alrededor de 150 mil pesos, mientras que un establecimiento con inmueble rentado, mayores adecuaciones y capacidad para atender a más personas podría requerir varios cientos de miles de pesos.

En el caso de un centro formal con instalaciones amplias, personal especializado y equipamiento completo, la inversión puede superar el millón de pesos.
Estas cantidades deben tomarse únicamente como estimaciones y no como costos oficiales, ya que el precio real puede variar ampliamente dependiendo de las características de cada proyecto.
El tema cobra especial relevancia en Sinaloa debido a la cantidad de establecimientos que existen en el estado.
Certificación y Regulaciones en Sinaloa
En septiembre de 2025, la Secretaría de Salud de Sinaloa informó que había 65 centros de rehabilitación certificados de un universo aproximado de 220, por lo que alrededor de 155 establecimientos se encontraban fuera de esa certificación, según las cifras proporcionadas por la dependencia.
La autoridad estatal ha llamado a las familias a recurrir únicamente a centros certificados y a buscar orientación de la Comisión Estatal de Prevención, Tratamiento y Control de las Adicciones (CEPTCA) para conocer cuáles establecimientos cumplen con la normativa.
De esta manera, el costo de abrir un centro de rehabilitación en Sinaloa no debería calcularse únicamente a partir de cuánto cuesta rentar un inmueble o comprar camas. Para operar formalmente también deben contemplarse las adecuaciones, el personal, los gastos de funcionamiento y el cumplimiento de las disposiciones sanitarias.

En términos generales, poner en marcha un pequeño centro puede partir de alrededor de 150 mil pesos como estimación muy básica, pero un establecimiento residencial formal y completamente equipado puede requerir una inversión superior al millón de pesos.
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