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Cuidado: 7 prácticas comunes que podrían estar arruinando el motor de tu vehículo
La clave está en seguir las especificaciones del fabricante y no asumir que una regla funciona para todos los vehículos.

Muchos conductores han aprendido con el paso de los años una serie de recomendaciones para "cuidar" el automóvil. Sin embargo, algunas de estas prácticas son mitos que no necesariamente aplican a los vehículos modernos y, en ciertos casos, pueden provocar gastos innecesarios o afectar el funcionamiento del auto.
Una revisión de las recomendaciones recopiladas muestra siete creencias frecuentes relacionadas con el calentamiento del motor, el aceite, la gasolina, la transmisión y el sistema de enfriamiento. La clave está en seguir las especificaciones del fabricante y no asumir que una regla funciona para todos los vehículos.

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1. Dejar el motor encendido varios minutos antes de manejar
Durante años se ha considerado necesario "calentar" el automóvil antes de comenzar el recorrido. No obstante, los vehículos modernos generalmente no necesitan permanecer varios minutos estacionados con el motor encendido.
La recomendación es comenzar a circular de manera moderada después de arrancar, evitando aceleraciones bruscas mientras el motor alcanza progresivamente su temperatura de funcionamiento. Además, mantener el vehículo en ralentí innecesariamente consume combustible y puede contribuir al desgaste.
2. Cambiar el aceite obligatoriamente cada 5 mil kilómetros
Otro consejo que se ha convertido en una regla para muchos automovilistas es realizar el cambio de aceite cada 5 mil kilómetros. Sin embargo, no existe una distancia universal aplicable a todos los vehículos.
El intervalo depende del modelo, el tipo de lubricante y las condiciones de conducción. Por ello, lo recomendable es consultar el manual del propietario y respetar el programa de mantenimiento establecido por el fabricante. Cambiar el aceite antes de tiempo tampoco garantiza un beneficio adicional.
3. Pensar que la gasolina premium siempre es mejor
Pagar más por gasolina de mayor octanaje tampoco significa automáticamente que el vehículo tendrá más potencia o consumirá menos combustible.
Los automóviles diseñados para utilizar gasolina regular suelen obtener poco o ningún beneficio adicional con combustible premium. En cambio, si el fabricante especifica un determinado octanaje, esa indicación sí debe respetarse.
El octanaje se relaciona con la resistencia del combustible a la detonación dentro del motor, por lo que no debe interpretarse simplemente como una medida de qué gasolina es "mejor".
4. Pasar siempre por Neutral antes de poner la transmisión en Parking
En los vehículos automáticos existe la creencia de que, para estacionar, primero se debe colocar la transmisión en Neutral, activar el freno de estacionamiento y posteriormente seleccionar P.
Sin embargo, pasar por Neutral no es un procedimiento obligatorio para todos los automóviles. La secuencia puede variar dependiendo del modelo.
Una recomendación común es detener completamente el vehículo, mantener presionado el freno, activar el freno de estacionamiento y colocar posteriormente la transmisión en P, siempre de acuerdo con las instrucciones del fabricante. En pendientes pueden existir indicaciones adicionales.
5. Creer que el aceite todavía sirve porque se ve limpio
El aspecto del aceite tampoco es una forma confiable de determinar si conserva todas sus propiedades.
Aunque visualmente pueda parecer limpio, el lubricante cambia con el uso y debe reemplazarse siguiendo el programa de mantenimiento correspondiente al vehículo.
Revisar el aceite puede ayudar a detectar determinadas anomalías, pero observar su color no sustituye el calendario de mantenimiento recomendado por el fabricante.
6. Esperar a que aparezca un testigo para llevar el auto al taller
Otro error frecuente es pensar que, si ninguna luz del tablero está encendida, el automóvil se encuentra necesariamente en buenas condiciones.
Un vehículo puede requerir cambio de aceite, revisión de frenos, inspección de líquidos, neumáticos u otros servicios sin que aparezca una alerta.
Las luces del tablero funcionan como advertencias y no sustituyen el mantenimiento preventivo. Además, su gravedad depende del tipo de indicador: las luces rojas generalmente requieren atención inmediata, mientras que las amarillas o ámbar suelen señalar problemas que deben revisarse.
7. Sustituir el refrigerante simplemente por agua
El sistema de enfriamiento tampoco debe funcionar normalmente únicamente con agua. El refrigerante ayuda a controlar la temperatura del motor y ofrece protección frente a la congelación y la corrosión.
Utilizar solamente agua puede generar problemas porque puede hervir o congelarse y favorecer daños en el sistema. Además, no todos los automóviles utilizan el mismo tipo de refrigerante ni la misma mezcla.
Por ello, ante una pérdida de líquido, no se debe asumir que cualquier producto puede utilizarse como sustituto permanente. Lo adecuado es revisar el manual y utilizar el refrigerante especificado para ese vehículo.

El manual del vehículo es la mejor referencia
Aunque varias de estas recomendaciones surgieron de prácticas utilizadas en generaciones anteriores de automóviles, los vehículos actuales cuentan con tecnologías y especificaciones diferentes. Por ello, una regla que funcionaba para un modelo antiguo puede no ser necesaria, o incluso ser contraproducente, en uno moderno.
Desde el tipo de aceite y combustible hasta los intervalos de mantenimiento y la manera correcta de estacionar una transmisión automática, las indicaciones del fabricante deben tener prioridad sobre los consejos que circulan entre conductores.
Más que seguir mitos automotrices, revisar el manual del propietario puede ayudar a evitar gastos innecesarios y, sobre todo, prácticas que terminen afectando el funcionamiento del vehículo.
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