Sinaloa | Norte
Última llamada al Trapiche: invitan a despedir 10 años de historia
El Trapiche Museo Interactivo tendrá una última tarde de puertas abiertas para recordar una década de juegos y descubrimientos.

Hay lugares que terminan convirtiéndose en algo más que un edificio. Lugares donde una visita se transforma en recuerdo, donde una tarde de juegos queda guardada en la memoria y donde generaciones enteras encuentran un pedacito de su infancia.
El Trapiche Museo Interactivo se prepara ahora para cerrar un capítulo de 10 años y lo hará con una última valla.
Despedida del Trapiche Museo Interactivo
El próximo domingo 30 de agosto, las puertas del Trapiche se abrirán para recibir a quienes quieran despedirse de este proyecto que, durante una década, formó parte de la vida de niñas, niños, familias, visitantes y voluntarios de Los Mochis.
La cita es en punto de las 4:00 de la tarde, en una jornada que promete estar cargada de recuerdos y nostalgia.
No será una tarde cualquiera. Será la última oportunidad para caminar por sus espacios, mirar alrededor y recordar todo lo que ocurrió entre esas paredes.
Los juegos, las actividades, las risas de los pequeños y las experiencias de quienes hicieron del museo un lugar especial volverán a aparecer en la memoria de quienes alguna vez cruzaron sus puertas.
Un Último Encuentro de Recuerdos
Y entonces llegará el momento de bajar el telón simbólicamente. A las 6:00 de la tarde se realizará la llamada "última valla", un acto de despedida con el que se marcará el final de los 10 años de historia del Museo Trapiche Interactivo.
Una valla que, más que separar o cerrar, busca reunir por última vez a quienes fueron parte de esta historia.
La invitación es especialmente para los voluntarios que dedicaron parte de su tiempo y entusiasmo al proyecto. El museo les propuso preparar cartulinas con sus momentos favoritos, una manera sencilla pero significativa de llevar a la despedida aquellas historias que no caben en una fotografía y que solamente pueden contarse desde el recuerdo.

Así, entre cartulinas, fotografías, abrazos y anécdotas, el Trapiche busca despedirse de quienes hicieron posible que, durante una década, sus espacios cobraran vida. Porque detrás de cada recorrido hubo una historia; detrás de cada actividad, una sonrisa; y detrás de cada voluntario, una parte de lo que llegó a ser este museo.
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