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Donald Trump fija aranceles para Canadá de 50 % en autos, autopartes y acero en 2027

Actualmente, los automóviles canadienses enfrentan un arancel de 25 por ciento cuando no cumplen con determinados criterios relacionados con el uso de materiales estadounidenses durante su fabricación.

Adriana Ochoa
24/08/26

FOTO: Donald Trump.
FOTO: Donald Trump.

La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá entra en una nueva etapa luego de que el presidente Donald Trump anunciara un incremento de los aranceles que impactará directamente a una de las industrias más importantes de la relación económica entre ambos países: el sector automotor.

  • El mandatario estadounidense informó que, a partir del 1 de enero de 2027, los aranceles aplicados a automóviles, camiones, autopartes y acero procedentes de Canadá subirán hasta 50 por ciento, una medida que amenaza con elevar los costos de producción y comercialización en una región donde las cadenas de suministro dependen ampliamente del intercambio entre ambos países.

Trump hizo el anuncio a través de su red social Truth Social, donde señaló que la nueva tarifa alcanzará tanto a vehículos grandes como pequeños, además de las piezas utilizadas para su fabricación y el acero.

La decisión representa un nuevo endurecimiento de la política comercial de Washington hacia su vecino del norte.

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Actualmente, los automóviles canadienses enfrentan un arancel de 25 por ciento cuando no cumplen con determinados criterios relacionados con el uso de materiales estadounidenses durante su fabricación.

En el caso del acero, las importaciones ya están sujetas, en términos generales, a tarifas de hasta 50 por ciento, por lo que la nueva medida consolida una política proteccionista que busca favorecer la producción dentro de Estados Unidos.

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El anuncio ocurre después de que las negociaciones entre Washington y Ottawa terminaran sin un acuerdo. Ambos gobiernos buscaban encontrar una salida que evitara la aplicación de nuevos impuestos a las mercancías canadienses, pero las conversaciones concluyeron sin resultados favorables.

Los nuevos aranceles estadounidenses, que comenzaron a aplicarse durante el fin de semana, afectan productos canadienses con un valor aproximado de 20 mil millones de dólares.

Aunque esta cifra representa alrededor del 5.5 por ciento de las exportaciones totales de Canadá hacia Estados Unidos, el impacto podría extenderse a distintas ramas de la economía debido a la estrecha integración industrial entre ambas naciones.

La administración Trump sostiene que Canadá mantiene prácticas que considera discriminatorias contra productos estadounidenses, particularmente en sectores como el alcohol, los automóviles y los productos lácteos. Desde la perspectiva de Washington, las medidas comerciales buscan corregir lo que considera desequilibrios en la relación bilateral.

Canadá, sin embargo, prepara una respuesta. El primer ministro Mark Carney anunció que su gobierno impondrá aranceles de represalia contra productos estadounidenses, después de rechazar lo que calificó como un mal acuerdo. Con ello, la posibilidad de una escalada comercial entre los dos principales socios de Norteamérica cobra mayor fuerza.

El conflicto adquiere especial relevancia para México debido a que Estados Unidos, Canadá y México mantienen integrada buena parte de sus cadenas productivas mediante el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

El futuro del acuerdo también permanece bajo discusión, luego de que Trump se negara el mes pasado a renovarlo en los términos actuales.

El sector automotor será uno de los principales puntos de atención durante las próximas negociaciones, debido a que vehículos y autopartes cruzan constantemente las fronteras de los tres países antes de llegar al consumidor final.

La amenaza de nuevos aranceles para 2027, por lo tanto, no solo abre otro frente en la disputa entre Washington y Ottawa, sino que coloca nuevamente a Norteamérica ante la posibilidad de una reorganización de sus cadenas de suministro.

Para las empresas, el desafío será anticiparse a mayores costos, mientras los gobiernos deberán decidir si la confrontación comercial termina en nuevas barreras o en un acuerdo que preserve la integración económica regional.

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