México
Así es OXIO, la empresa que comprará Movistar y cambiará por completo la telefonía en México
OXIO prepara una revolución en la telefonía mexicana: así cambiará Movistar con la nube y la inteligencia artificial.

La telefonía móvil en México está a punto de entrar en una etapa de transformación que podría cambiar la manera en que los usuarios contratan, utilizan y reciben servicios de conectividad.
La adquisición de Telefónica México por parte de OXIO, operación valuada en 450 millones de dólares, no representa únicamente un cambio de propietario para Movistar: la compañía estadounidense pretende utilizar la operación como plataforma para replantear el funcionamiento de una empresa de telecomunicaciones desde sus cimientos.
El proyecto contempla llevar a la nube la gestión tecnológica de los aproximadamente 24 millones de usuarios de Movistar México, una migración que comenzará una vez que la transacción obtenga las autorizaciones regulatorias correspondientes.
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Tradicionales:
- A diferencia de los operadores tradicionales, que durante décadas han construido sus modelos alrededor de redes, torres, espectro, fibra óptica y sistemas tecnológicos independientes, OXIO apuesta por una operación donde gran parte de la inteligencia del negocio esté en el software.
La compañía, con sede en Nueva York, trabaja bajo un modelo denominado Telecom as a Service (TaaS), mediante el cual diferentes redes pueden integrarse y administrarse desde una plataforma tecnológica en la nube. La apuesta es que la infraestructura física deje de ser el único elemento que define la experiencia del usuario.
En otras palabras, la red seguirá existiendo, pero el control de lo que ocurre sobre ella será cada vez más digital.
Nicolas Girard, CEO de OXIO, ha explicado que uno de los principales problemas de las telecomunicaciones tradicionales es la lentitud para incorporar nuevos servicios, socios y herramientas. Modificar sistemas de facturación, atención al cliente, proveedores y administración de red puede convertirse en un proceso largo y costoso.
Con una arquitectura basada en software, la compañía pretende hacer lo contrario: lanzar una nueva oferta, observar su comportamiento, analizar los resultados y modificarla rápidamente.
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Esto podría traducirse en planes personalizados, programas de recompensas, servicios de seguridad, nuevas alianzas comerciales y estrategias para recuperar clientes que hayan abandonado la compañía.
Pero la transformación no significa que OXIO vaya a construir una red completamente nueva para Movistar. La empresa conservará su condición de Operador Móvil Virtual (OMV) y mantendrá el acuerdo mayorista que actualmente tiene con AT&T, vigente hasta 2030. La diferencia estará en la forma de administrar y aprovechar esas redes.
La visión de OXIO es que en el futuro una compañía de telecomunicaciones no necesariamente tenga que depender de una sola red. En su lugar, podría utilizar la infraestructura que resulte más conveniente en cada momento, mientras el software administra aspectos como identidad, seguridad, políticas, enrutamiento y costos.
Esta estrategia podría abrir una nueva competencia en el mercado mexicano, no necesariamente basada únicamente en quién ofrece más gigabytes o mayor velocidad, sino en quién es capaz de convertir la conectividad en una plataforma para otros negocios.
Ese cambio resulta especialmente relevante para sectores como el financiero, energético, educativo y minero, donde una conexión móvil puede convertirse en parte de un servicio mucho más amplio.
OXIO ya cuenta con experiencia en este terreno. Al cierre de 2025 reportó dos millones de activaciones de líneas relacionadas con servicios internacionales de Internet de las Cosas (IoT), mientras que en México trabaja con empresas como Mercado Libre, Coppel, Red Clic, moBig y Terra Energy.
Para especialistas del sector, la llegada de la compañía puede obligar a los operadores tradicionales a replantear la manera en que administran sus redes y generan ingresos.
Sin embargo, uno de los elementos más ambiciosos del proyecto será la inteligencia artificial.
OXIO pretende utilizar IA para analizar el comportamiento de las redes, anticipar posibles saturaciones, redistribuir tráfico y detectar problemas antes de que afecten al usuario. También podría utilizarse para reducir costos de mantenimiento y operación.
La otra gran apuesta está en los datos.
Cada llamada, consumo de datos, contratación de servicios o interacción digital genera información que, procesada adecuadamente y bajo las reglas de privacidad aplicables, puede ayudar a identificar patrones de consumo y diseñar servicios más ajustados a las necesidades de cada usuario.
Ahí podría encontrarse la verdadera transformación de Movistar: no solamente en ofrecer señal, sino en convertir la conectividad en una plataforma capaz de aprender y adaptarse.
El desafío, sin embargo, será mayúsculo. Trasladar la operación tecnológica de una compañía con millones de usuarios hacia una arquitectura distinta implica garantizar que el servicio no se interrumpa y que la transición sea prácticamente invisible para el consumidor.
Si OXIO consigue hacerlo, Movistar México podría convertirse en uno de los primeros grandes ejemplos en el país de una compañía de telecomunicaciones cuya operación esté definida menos por sus activos físicos y más por el software, los datos y la inteligencia artificial.
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