Sinaloa | Norte
¡Amapola legal en Sinaloa llega a EU! Gobierno de Donald Trump analiza propuesta de Mario Zamora para producir morfina
El diputado Mario Zamora presentó un proyecto ante Nora Volkow del NIDA para regular el cultivo de amapola y producir morfina medicinal.

La propuesta para cultivar amapola legalmente en Sinaloa y transformarla en morfina medicinal cruzó la frontera y llegó al Gobierno de Estados Unidos, donde fue presentada ante una de las principales instituciones federales dedicadas a la investigación sobre drogas y adicciones.
El diputado federal sinaloense Mario Zamora Gastélum sostuvo una reunión virtual con la doctora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA), organismo perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud (NIH), para poner sobre la mesa su proyecto de producción legal, regulada y estrictamente vigilada de amapola con fines medicinales.
El encuentro representa un nuevo paso en la ruta internacional emprendida por Zamora para buscar viabilidad científica, sanitaria y política para un proyecto que pretende convertir una actividad históricamente vinculada con el narcotráfico en una industria farmacéutica legal para Sinaloa.
¿En qué consiste la propuesta?
Uno de los principales objetivos planteados por Mario Zamora es golpear las finanzas de la delincuencia organizada en las zonas serranas donde históricamente se ha cultivado amapola de manera ilegal.
La propuesta consiste en crear un esquema en el que el Estado autorice, controle y supervise el cultivo, estableciendo trazabilidad desde la producción de la planta hasta su transformación industrial.

La amapola sería utilizada para obtener morfina destinada exclusivamente a usos médicos, particularmente para pacientes con cáncer, cuidados paliativos y personas que enfrentan dolores intensos.
Impacto en comunidades serranas
Al mismo tiempo, el proyecto plantea generar empleos formales, prestaciones y seguridad social para las familias de comunidades serranas, buscando que los habitantes tengan una alternativa económica distinta a trabajar para organizaciones criminales.
"México no puede seguir produciendo ilegalidad e importando medicina. Lo que hoy genera violencia se puede transformar, con control del Estado, ciencia y cooperación internacional, en salud, empleos y seguridad", afirmó Mario Zamora.
La presentación cobró relevancia por la participación directa de Nora Volkow, científica nacida en México, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y directora del NIDA.
En la reunión también participaron funcionarios de distintas áreas del instituto estadounidense, entre ellos Tom Clarke, jefe de Oficina; Jennifer Hobin, directora de Política Científica y Comunicaciones;
Carlos Blanco, director de Investigación en Epidemiología, Servicios y Prevención; Iván Montoya, director de Terapéutica y Consecuencias Médicas; David White, director asociado de Terapéutica; y Phyllis Ampofo, enlace legislativo.
La presencia de especialistas de diferentes áreas permitió que la iniciativa fuera planteada desde distintas vertientes, entre ellas salud pública, adicciones, investigación científica, terapéutica y regulación.
Mario Zamora ha señalado que el proyecto debe observarse desde una visión integral y no solamente como una legalización del cultivo de amapola.
La apuesta consiste en que un mercado actualmente dominado por grupos criminales pueda pasar a estar bajo control, regulación y vigilancia del Estado, mientras las familias productoras ingresan a una actividad económica formal.
Además, plantea que México pueda producir parte de la morfina que requiere para tratamientos médicos, así como atraer inversiones para desarrollar infraestructura y una industria farmacéutica ligada a la transformación del cultivo.

La reunión con el NIDA se suma a una serie de acercamientos que Mario Zamora ha realizado fuera de México para impulsar su propuesta.
El legislador sinaloense ha llevado el planteamiento ante organismos de las Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York, además de discutirlo con especialistas vinculados con instituciones como Harvard y la Universidad de California en San Diego.
También ha sostenido acercamientos con representaciones y especialistas de países que cuentan con experiencia en modelos de producción de opioides medicinales, como Turquía, India y Reino Unido.
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