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Conoce a Armando Jiménez, el encantador de cocodrilos de Culiacán

Este rescatista atiende decenas de llamadas diarias para proteger y reubicar la fauna silvestre en la ciudad

Samuel Mariscal
06/09/26

A pesar de las jornadas intensas y la saturación de folios, Armando Jiménez reafirma el compromiso de su labor: concientizar a la ciudadanía sobre el respeto a los animales y garantizar que las especies que nacieron libres, continúen estándolo
A pesar de las jornadas intensas y la saturación de folios, Armando Jiménez reafirma el compromiso de su labor: concientizar a la ciudadanía sobre el respeto a los animales y garantizar que las especies que nacieron libres, continúen estándolo

Armando Jiménez Arce es el encargado del Grupo Especial de Protección Animal (GEPA) del Ayuntamiento de Culiacán; un hombre que no le teme a los afilados dientes de los cocodrilos ni al veneno de las serpientes.

Y es que en una ciudad atravesada por ríos y canales como Culiacán, El encuentro entre fauna silvestre y vida urbana es prácticamente inevitable.

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Sin embargo, con solo una mirada y un silbido firme, Armando logra domar a los animales que para la mayoría de personas suelen ser muy intimidantes.

Armando se encarga de responder a los reportes ciudadanos, capturar, examinar y reubicar a estos depredadores sin usar una sola arma, confiando únicamente en su experiencia, su conocimiento del comportamiento animal y en la serenidad de sus manos.

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Su labor diaria al frente del grupo especializado no solo protege a la población de potenciales encuentros de riesgo, sino que resguarda a una especie clave para el ecosistema, demostrando que la convivencia entre los habitantes urbanos y la fauna silvestre es posible cuando se cambia el miedo por el respeto.

Él y una sola compañera forman el equipo operativo que responde al llamado diario de la ciudadanía a través del 911.

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Desde iguanas verdes, serpientes chicoteras y mapaches, hasta lechuzas, venados e incluso cocodrilos, ambos rescatistas recorren el municipio de Culiacán completo, incluyendo sus sindicaturas y campos agrícolas, para salvaguardar tanto a la población como a las especies locales.

El reto del espacio y el miedo humano

A pesar de la alta demanda de servicios, uno de los principales desafíos del equipo es la percepción pública sobre la fauna silvestre.

Armando señala que es común que la gente reaccione con pánico ante animales inofensivos o que estén simplemente en su ecosistema natural.

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"Vemos un cocodrilo y pensamos que estamos viendo al peor asesino del mundo. Toman el sol en el río porque es su hábitat. Son animales muy tímidos; si les das su espacio, van a huir. No andan buscando gente que comer", explica.

El mismo criterio aplica para reptiles pequeños y aves. Muchas veces, animales como las iguanas entran a los patios atraídos por flores o frutos, mientras que aves rapaces o murciélagos cumplen una función clave en el control de plagas de insectos.

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La instrucción del GEPA es que, en caso de un avistamiento dentro del hogar, lo adecuado es no agredirlos, mantener la distancia y llamar a las autoridades para su retiro seguro.

Operativos al límite de la capacidad

El trabajo de reubicación no es sencillo. Una vez rescatados, los ejemplares silvestres son trasladados fuera de la zona urbana, a cerros o áreas naturales alejadas para asegurar su libertad. No obstante, la carga de trabajo sobrepasa frecuentemente los recursos disponibles.

El equipo recibe hasta 50 reportes diarios, logrando atender directamente entre 4 y 10 casos por jornada según la complejidad y la urgencia (priorizando zonas escolares y situaciones de riesgo directo).

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En época de calor y lluvias aumentan las apariciones de reptiles y cocodrilos arrastrados por las corrientes, mientras que en primavera se incrementan los reportes de murciélagos y mamíferos como tlacuaches.

Además de la fauna silvestre, el equipo atiende denuncias de maltrato animal apoyándose de forma voluntaria con clínicas veterinarias y fundaciones locales para el resguardo de mascotas en situación de calle o abandono.

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A pesar de las jornadas intensas y la saturación de folios, Armando Jiménez reafirma el compromiso de su labor: concientizar a la ciudadanía sobre el respeto a los animales y garantizar que las especies que nacieron libres continúen estando.

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