México
Descubrió que la roca que llevaba dos años abandonada en su jardín era un meteorito
El destino de este fragmento cambió gracias a la persistencia de un conocido.

Un verdadero tesoro espacial permaneció en el olvido durante 24 meses en el patio de una vivienda en Dinamarca.
Un coleccionista residente de la pequeña localidad de Nørre Nebel, ubicada al oeste del país, se llevó una sorpresa monumental al enterarse de que una piedra que tenía arrumbada al aire libre era, en realidad, un objeto de origen extraterrestre de gran valor económico y científico.
La historia comenzó tiempo atrás, cuando el hombre caminaba por un terreno agrícola que acababa de ser arado. En ese lugar observó la roca, le llamó la atención y decidió guardarla en una bolsa simple sin prestarle mayor cuidado ni sospechar de qué se trataba.

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Impacto y reacciones en la comunidad local
Al llegar a su hogar, simplemente la depositó en el jardín, dejándola abandonada entre la tierra y las plantas de tomillo de un macetero, donde pasó desapercibida como un adorno más durante un par de años.
El destino de este fragmento cambió gracias a la persistencia de un conocido. Fue la insistencia constante de un vecino lo que finalmente motivó al propietario a salir de dudas y llevar la pieza ante un grupo de especialistas para que revisaran su naturaleza.
Tras someterla a análisis minuciosos, los expertos no solo confirmaron que se trataba de un meteorito auténtico procedente del espacio exterior, sino que destacaron su excelente estado de conservación.

Foto: Cortesía
El informe de los evaluadores determinó que la valiosa roca está tasada en una cifra superior a las 210.000 coronas danesas, lo que equivale a unos 33.000 dólares estadounidenses. La difusión de la noticia causó un revuelo inmediato en la comunidad local de Nørre Nebel.
Estimulados por el hallazgo, varios habitantes del poblado comenzaron a inspeccionar con detenimiento los campos de cultivo y sus propios jardines con la esperanza de tropezar con alguna piedra de características similares.
Por su parte, el afortunado dueño aún no ha tomado una determinación definitiva sobre el futuro del objeto cósmico; se encuentra analizando la posibilidad de venderlo en el mercado privado para aprovechar la cuantiosa suma o cederlo a la colección de un museo para su exhibición pública.
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