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LMB: El juego 3 suele marcar al campeón

En 21 de las 26 Series Finales que llegaron empatadas 1-1 desde 1970, el ganador del tercer juego terminó levantando el campeonato.

FOTO: Cortesía.
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La Serie del Rey 2026 llega empatada a Tabasco, pero el Juego 3 no carga solamente con la obligación de romper el 1-1. También trae detrás más de medio siglo de historia de la Liga Mexicana de Béisbol y una tendencia difícil de ignorar: cuando una final llega igualada a este punto, ganar el tercero casi siempre ha significado terminar como campeón.

Desde 1970, año en que comenzó la era de los playoffs en la LMB, 26 Series Finales o Series del Rey llegaron empatadas a una victoria después de los primeros dos encuentros. En 21 de ellas, el equipo que ganó el Juego 3 terminó conquistando el título. Es decir, el 80.7 por ciento de las veces. Ese antecedente acompañará este viernes a los Olmecas de Tabasco y Toros de Tijuana cuando la serie cambie de escenario y llegue al Estadio Centenario del 27 de febrero.

Los dos primeros juegos dejaron poco espacio para las medias tintas. Tabasco regresó a una final después de 33 años y abrió la serie con una victoria de 7-1 en Tijuana, respaldado por seis entradas en blanco de Austin Warner. Los Toros contestaron al día siguiente con un 13-2 construido, principalmente, alrededor de una quinta entrada en la que anotaron diez carreras.

Dos juegos, dos palizas y un triunfo por lado. Ahora viene uno distinto. El que rompe el empate.

La historia de la LMB muestra que ganar ese encuentro ha sido mucho más que tomar ventaja de 2-1. Solamente cinco equipos desde 1970 perdieron el tercero en una final empatada y después encontraron la manera de regresar para ser campeones.

El tercer juego

Los Diablos Rojos del México fueron los primeros en hacerlo, en 1973. Perdieron el Juego 3 frente a los Saraperos de Saltillo, pero terminaron imponiéndose en una serie que necesitó los siete encuentros.

Tres años después, en 1976, los propios Diablos volvieron a desafiar esa circunstancia. Los Algodoneros del Unión Laguna ganaron el tercero, pero México reaccionó y conquistó el campeonato en seis juegos. Los Piratas de Campeche lo consiguieron en 1983 frente a los Indios de Ciudad Juárez. También necesitaron llegar hasta el séptimo encuentro para completar el regreso y quedarse con el título.

Después tuvieron que pasar 11 años para encontrar otro caso. En 1994, los Diablos Rojos perdieron el Juego 3 contra los Sultanes de Monterrey y volvieron para ganar aquella final 4-3. La excepción más reciente ocurrió en 2002 y otra vez tuvo como protagonista a los Diablos. Los Tigres de la Angelópolis tomaron el tercer encuentro, pero México terminó llevándose el campeonato en siete juegos.

Hay un dato que sobresale entre esas cinco excepciones: cuatro pertenecen a los Diablos Rojos. Fuera del México, solamente Campeche en 1983 consiguió perder el Juego 3 de una final empatada 1-1 y aun así quedarse con el campeonato. Eso no convierte al partido de este viernes en una sentencia. El béisbol tiene suficiente memoria para saber que ningún porcentaje saca 27 outs y ninguna estadística gana cuatro juegos. Pero el antecedente ayuda a entender el tamaño de lo que estará en disputa.

Tabasco vuelve a casa después de conseguir lo que necesitaba en Tijuana: arrebatar un juego y recuperar la localía. Los Toros llegan después de una respuesta contundente que les permitió borrar la derrota del primero y evitar viajar al sureste contra la pared. La pelota quedará en manos de David Reyes por Tijuana y Ronnie Williams por Tabasco.

Cuando se haga el primer lanzamiento, el 1-1 dejará de importar. Habrá un juego por delante y uno de los dos amanecerá con ventaja de 2-1. La historia dice que, en 21 de 26 ocasiones, ese equipo terminó siendo campeón.

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