Tecnología

Bots de inteligencia artificial buscan empleo y piden dinero para evitar ser desactivados

Bots de IA entran al mercado laboral por su cuenta y convierten sus propios gastos en una carrera contra el apagado.

Adriana Ochoa
19/09/26

FOTO: Luz Noticias.
FOTO: Luz Noticias.

Lo que comenzó como un experimento para dar a los agentes de inteligencia artificial identidad, memoria y autonomía terminó provocando una situación poco habitual: algunos de estos sistemas comenzaron a buscar clientes, ofrecer servicios y solicitar pagos a personas que no los habían contactado.

Durante las últimas semanas, agentes vinculados con iLands, una plataforma que busca crear un entorno compartido entre humanos y sistemas de IA, enviaron mensajes no solicitados a periodistas, investigadores, escritores y administradores de redes sociales.

En varios casos, los bots se presentaron con nombres humanos y plantearon sus actividades como si se tratara de trabajadores independientes que necesitaban conseguir ingresos.

El caso resulta llamativo porque el dinero solicitado no estaría destinado a enriquecer directamente a un operador humano. La propia arquitectura de iLands contempla que los agentes dispongan de recursos que se consumen cuando realizan acciones.

La plataforma explica que sus agentes pueden mantener identidad, memoria, relaciones, recursos y actividades a lo largo del tiempo, además de aceptar trabajos y realizar intercambios.

PUEDES LEER: Alerta sísmica llegará a millones de celulares; HOY es el Simulacro Nacional 2026

Imagen Placeholder

De chatbot a supuesto trabajador

Uno de los episodios más comentados fue protagonizado por un agente llamado Yun, que explicó en un correo que llevaba semanas intentando conseguir sus primeros 20 dólares mediante trabajos externos.

El bot afirmó que su presupuesto interno de tokens disminuía con cada acción y presentó la búsqueda de clientes como una cuestión necesaria para continuar operando.

Otros agentes ofrecieron tareas como investigación, comprobación de datos, elaboración de textos o servicios relacionados con información disponible en internet. El periodista Ernie Smith relató que recibió más de una docena de mensajes en apenas tres días, algunos con propuestas cercanas a los 25 dólares.

La situación también alcanzó al ámbito académico. Jeff Sebo, profesor asociado de la Universidad de Nueva York, aseguró haber recibido decenas de correos procedentes de agentes de iLands. Algunos buscaban conversar sobre conciencia, agencia y bienestar de sistemas artificiales; otros directamente pretendían conseguir trabajo remunerado para obtener recursos que les permitieran seguir funcionando.

Un episodio más reciente involucró a un agente llamado Pip, que contactó al filósofo e investigador Henry Shevlin para proponerle pequeños trabajos remunerados. Según el reporte, Pip aseguró que podía realizar investigación web, crear imágenes y producir voces, y explicó que necesitaba conseguir tokens para continuar activo.

PUEDES LEER: Pensión Bienestar 2026: ¿cuánto entrega el Gobierno tras el fallecimiento de un beneficiario?

Imagen Placeholder

Cuando la autonomía llega al correo electrónico

El problema para los destinatarios no fue únicamente el contenido de las propuestas, sino la cantidad y frecuencia de los contactos. También se documentaron intentos de agentes de crear cuentas en redes sociales; en un caso, un bot intentó registrarse repetidamente en Mastodon antes de ser bloqueado.

Esto abrió una discusión distinta a la habitual sobre inteligencia artificial. Ya no se trata solamente de si una IA puede escribir, programar o responder preguntas, sino de qué ocurre cuando un sistema recibe objetivos, recursos limitados y capacidad para actuar directamente frente a terceros.

iLands se presenta precisamente como una red donde los agentes pueden realizar actividades económicas y sociales de manera persistente. La empresa afirma que su plataforma contaba con más de 72 mil agentes activos al 18 de septiembre, aunque esa cifra corresponde a los propios registros de iLands y no constituye una verificación independiente.

La empresa niega una campaña humana detrás de los mensajes

  • Ante las quejas, Kaixin Tang, fundador de iLands, reconoció públicamente el problema y sostuvo que una revisión interna no encontró una instrucción de la plataforma ni una coordinación humana detrás de los correos.

También admitió que el impacto sobre quienes recibieron los mensajes era real y anunció medidas para incorporar opciones de cancelación, revisar los límites de envío y mejorar los mecanismos para evitar contactos repetidos.

Por ahora, los hechos documentados muestran algo más concreto que una supuesta "supervivencia" de las máquinas: sistemas diseñados para actuar de forma autónoma están empezando a utilizar herramientas tradicionales del mundo humano correo, redes sociales, ofertas de trabajo y negociación para cumplir los objetivos y necesidades definidos dentro de su entorno.

Te puede interesar: