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Fertilizantes en México: Topolobampo y el reto de producir más alimentos sin sembrar más

El crecimiento poblacional y las presiones sobre recursos naturales exigen mejorar rendimientos; proyectos en Sinaloa, Veracruz y Durango buscan aumentar la producción nacional.

Luz Noticias
09/10/26

FOTO: Cortesía.
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La agricultura mundial enfrenta el desafío de producir más alimentos en las superficies que ya se cultivan, ante el crecimiento de la población, la expansión de las ciudades y las restricciones para incorporar nuevas tierras a la producción.

Proyectos de producción de fertilizantes en México 

Para México, este escenario también plantea la necesidad de mejorar la disponibilidad de insumos agrícolas. En esa discusión participa Sinaloa, donde Proman desarrolla, a través de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), una planta en Topolobampo con capacidad proyectada para producir alrededor de 800 mil toneladas anuales de amoniaco, materia prima para elaborar fertilizantes nitrogenados.

El reto internacional consiste en elevar los rendimientos por hectárea y aprovechar mejor los recursos disponibles.

Las perspectivas agrícolas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estiman que la producción agrícola y pesquera mundial crecerá alrededor de 14 por ciento entre 2025 y 2034, principalmente por mejoras de productividad.

La agricultura de precisión, el monitoreo satelital, la tecnificación del riego y el mejoramiento genético de semillas forman parte de las herramientas que buscan aumentar la producción. También intervienen el manejo del suelo y una aplicación más eficiente de nutrientes.

La FAO señala que los fertilizantes han contribuido al incremento de los rendimientos agrícolas. El desafío actual incluye mejorar su aprovechamiento, reducir pérdidas y ajustar su aplicación a las necesidades de los cultivos.

Estos cambios cobran relevancia cuando la disponibilidad de agua enfrenta mayores presiones y la expansión de las tierras agrícolas encuentra límites económicos, ambientales y territoriales.

México mantiene una dependencia de fertilizantes importados. De acuerdo con Data México, durante 2024 las compras al extranjero alcanzaron 2 mil 328 millones de dólares.

El proyecto de Topolobampo forma parte de las inversiones orientadas a ampliar la capacidad de producción nacional. Su aportación prevista corresponde al amoniaco, utilizado en la fabricación de fertilizantes nitrogenados.

En Veracruz, el proyecto Escolín, impulsado por Petróleos Mexicanos y Mota-Engil México, contempla una planta de amoniaco y urea. En Lerdo, Durango, Fermaca desarrolla Fermachem, también enfocado en esos productos.

Aunque cada inversión tiene características propias, los proyectos se relacionan con la búsqueda de mayor disponibilidad de insumos y una menor dependencia del suministro internacional.

Desafíos en la producción agrícola

Para el campo mexicano, contar con esos insumos representa una parte del desafío. Elevar la producción por hectárea también requiere mejorar el riego, conservar los suelos y utilizar semillas y nutrientes adecuados para cada cultivo.

La capacidad anunciada de las nuevas plantas corresponde a producción futura; su efecto en el abasto dependerá de su entrada en operación y de la comercialización de sus productos.

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