Sinaloa | Norte
El abrazo de su hijo la llevó a descubrir el cáncer de mama: Magaly tenía 35 años y hoy cuenta su historia para salvar vidas
A ocho años de su primera quimioterapia, Magaly comparte su experiencia para que otras mujeres comprendan la importancia de revisarse.

Todo comenzó con un abrazo. Magaly Herrera estaba acostada junto a su hijo, quien entonces tenía apenas 12 años, cuando el pequeño recargó su cabeza sobre su pecho y le comentó que sentía una bolita.
Tenía 35 años, procuraba cuidar su salud y acudía a revisiones médicas cada seis meses, pero aquella observación la llevó a autoexplorarse y confirmar que algo no estaba bien. El miedo a que pudiera tratarse de cáncer apareció de inmediato.
Acudió con su ginecólogo, quien le realizó una biopsia y envió la muestra a analizar. Días después llegó el diagnóstico que tanto temía: cáncer de mama.
Para Magaly, la noticia significó un golpe emocional, pues no tenía antecedentes familiares de cáncer de mama y se consideraba una persona saludable; aun así, la enfermedad había llegado a su vida.
El impacto emocional del diagnóstico
"Cuando me dieron el diagnóstico fue un shock emocional muy fuerte, yo tenía 35 años, era una persona saludable, no fumaba, no tomaba y me hacía mis chequeos cada seis meses; sin embargo, me tocó enfrentar el cáncer de mama. Después vinieron muchísimos análisis, las quimioterapias, las radiaciones y las cirugías. Es un proceso muy largo y desgastante, no solamente para quien está enferma, sino también para toda la familia y las personas que te acompañan", relató.

El tratamiento implicó un camino difícil, ya que Magaly recibió quimioterapias, pasó por radiaciones y tuvo que someterse a dos cirugías para extirparle un seno y 13 ganglios del brazo afectado. Fueron etapas de desgaste físico y emocional, pero también de esperanza, al observar cómo su cuerpo respondía al tratamiento.
Hoy, ocho años después de recibir su primera quimioterapia, agradece seguir viva y haber podido tener otro hijo hace tres años. Su historia, que comenzó con una señal inesperada, se ha convertido en una oportunidad para hablar con otras mujeres sobre la importancia de atender su salud.
Desde su experiencia, la actual directora de Atención y Participación Ciudadana en Ahome, insiste en que sentirse bien no significa estar libre de riesgos y que el cuidado personal debe ir más allá de la apariencia.
La importancia de la autoexploración
Considera que muchas mujeres dedican tiempo a sus familias, sus hogares y sus responsabilidades, pero suelen dejar sus propias necesidades para después. Por ello, busca que su testimonio sirva para que otras personas no posterguen sus revisiones ni ignoren cambios en sus cuerpos, especialmente cuando existen alternativas para recibir orientación y atención médica.
"Yo siempre les digo que no hay que esperar a que los medios de comunicación o el gobierno nos estén recordando que vayamos a revisarnos; tenemos que hacerlo por nosotras mismas. Nos damos tiempo para arreglarnos las uñas, el cabello, comprar ropa o cuidar nuestra piel, pero también debemos dedicarnos tiempo a nuestra salud. A mí me tocó a los 35 años, aunque me cuidaba y no había antecedentes de cáncer de mama en mi familia, así que nadie debe confiarse. Hay que acudir a las revisiones, explorarnos y aprovechar las opciones de atención que existen. Un diagnóstico de cáncer puede cambiarte la vida, pero no significa que todo esté perdido. Si yo pude salir adelante, quiero que otras mujeres sepan que también pueden hacerlo y que vale la pena luchar por seguir viviendo", expresó.
Magaly Herrera comparte su historia con la esperanza de que ninguna mujer tenga que enfrentarse al miedo en soledad ni llegue tarde a buscar atención.
Hizo hincapié en que el cáncer de mama no distingue entre mujeres que se consideran saludables y quienes tienen antecedentes familiares, por lo que es fundamental acudir a valoración médica, reconocer cualquier cambio sospechoso y seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud.












