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La leyenda de la mujer herrada en el Día de Muertos en CDMX

Cada año, la leyenda de la mujer herrada revive en el Centro Histórico de la Ciudad de México durante el Día de Muertos.

Luz Noticias
25/10/26

FOTO: Más por más.
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La leyenda de la mujer herrada se renueva cada año durante la temporada de Día de Muertos, atrayendo la atención de los visitantes del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Esta perturbadora narrativa, que se desarrolla en el contexto de la calle República del Perú, remite a un periodo que oscila entre 1670 y 1680, en una zona conocida como la Puerta Falsa de Santo Domingo.

La historia del clérigo y el herrero

La historia gira en torno a un clérigo que, a pesar de su vocación religiosa, eligió llevar una vida en pareja con una mujer, lo que generó el descontento de su amigo, un herrero devoto.

Este último comenzó a presionar al clérigo para que abandonara su relación amorosa y regresara al camino eclesiástico, aunque la amistad entre ambos se mantuvo a pesar de las tensiones.

Una noche, el herrero fue despertado por unos golpes en su puerta. Al salir, se encontró con dos hombres que traían una mula y afirmaron haber sido enviados por el clérigo para que herraran al animal antes del amanecer, ya que el religioso debía emprender un viaje urgente.

A pesar de un mal presentimiento, el herrero cumplió con el encargo y, al amanecer, se dirigió a la casa de su amigo para confirmar los planes de viaje, solo para descubrir que el clérigo aún dormía y no había enviado a nadie.

Intrigados por la situación, el herrero y el clérigo se dirigieron a la habitación de la mujer, donde hicieron un hallazgo inesperado: su cuerpo sin vida, con las mismas herraduras que el herrero había colocado en la mula.

Este descubrimiento llevó a ambos hombres a suponer que se trataba de un castigo divino por la relación entre el clérigo y la mujer.

El descubrimiento y sus consecuencias

Convencidos de que la misteriosa visita de los mensajeros estaba vinculada a fuerzas sobrenaturales, decidieron avisar al cura de la Parroquia de Santa Catarina y cavar un hoyo en la vivienda para enterrar el cuerpo, manteniendo así un pacto de silencio.

La calle de la mujer herrada en el Centro Histórico.

Según el relato de Luis Gonzáles Obregón en Las Calles de México, esa misma jornada ambos amigos acordaron cambiar de vida. El clérigo desapareció sin dejar rastro, mientras que el cura que participó en el entierro optó por ingresar a la Compañía de Jesús.

Hoy en día, el número 100 de la calle República del Perú, que corresponde al lugar donde ocurrieron estos acontecimientos, sigue siendo un punto de referencia para quienes comparten la leyenda.

Cada año, durante el Día de Muertos, la historia se vuelve a contar, recordando el peso histórico que ciertas calles del centro capitalino llevan consigo, transmitiéndose de generación en generación sin un respaldo documental que autentique los sucesos narrados.

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