México

Pozos, cisternas y bombas caseras: así enfrentan los cubanos la falta de agua

La rutina de las familias se ha convertido en una constante búsqueda de alternativas de abastecimiento.

Pozos, cisternas y bombas caseras: así enfrentan los cubanos la falta de agua

La escasez persistente de servicios básicos en la isla ha llevado a miles de ciudadanos a transformar por completo sus dinámicas diarias para conseguir un recurso tan vital como el agua.

Con cerca de 2.7 millones de habitantes privados del suministro continuo en sus hogares una cifra que equivale aproximadamente al 29% de la población total, la rutina de las familias se ha convertido en una constante búsqueda de alternativas de abastecimiento frente a las fallas estructurales y los recurrentes apagones.

Imagen Placeholder

Medidas ciudadanas y oficiales frente a la escasez

El problema radica fundamentalmente en que gran parte de la infraestructura de distribución nacional, estimada entre un 80% y un 85%, depende de equipos eléctricos para realizar el bombeo y la impulsión del caudal.

En consecuencia, las prolongadas interrupciones en el servicio de energía, sumadas a la escasez de combustible, los períodos de sequía y el deterioro general de las redes, paralizan la llegada del líquido a los hogares y agravan la crisis humanitaria.

Ante este panorama adverso, la creatividad ciudadana y la inversión privada se han vuelto indispensables. Propietarios de pequeños negocios y residentes de distintas provincias han optado por financiar la perforación de pozos subterráneos, la construcción de cisternas y la instalación de tanques elevados.

Incluso se han popularizado dispositivos conocidos coloquialmente como "ladrones de agua", es decir, bombas caseras que succionan directamente el recurso de las tuberías principales para elevarlo hacia las viviendas.

Imagen Placeholder

Si bien estas soluciones particulares alivian las necesidades de quienes pueden costearlas, también generan un impacto negativo al disminuir aún más la presión en el resto del vecindario.

Por otro lado, en los barrios más afectados de La Habana y otros territorios, la realidad diaria implica recorrer calles cargando bidones, cubos y tanques en carretillas, bicitaxis, triciclos o vehículos de tracción animal.

Las filas improvisadas junto a tuberías públicas o camiones cisterna reflejan el desgaste físico y mental de una población que lidia cotidianamente con la falta de agua y de electricidad.

Aunque las autoridades han intentado implementar respuestas gubernamentales como el uso de generadores diésel en algunos acueductos y la colocación de bombas solares en varias regiones, el alcance sigue siendo limitado frente a la magnitud de una crisis que continúa golpeando con fuerza la vida cotidiana de las familias cubanas.

Te puede interesar: