México

Flores de cempasúchil: ¿Por qué no pueden faltar en el altar de muertos 2026?

Además de la flor de cempasúchil, descubre cuáles son las otras flores de Día de Muertos más representativa para decorar el altar.

Adriana Ochoa
27/10/26

FOTO: Luz Noticias.
FOTO: Luz Noticias.

Cada otoño, los hogares mexicanos comienzan a transformarse con la llegada de una de las celebraciones más emblemáticas del país: el Día de Muertos.

Entre veladoras, fotografías, alimentos y recuerdos de quienes ya no están, las flores ocupan un lugar especial en los altares, no solamente por su belleza, sino por los significados que las acompañan.

Aunque el cempasúchil se ha convertido en el símbolo floral por excelencia de esta tradición, existen otras variedades que también aportan color, identidad y un profundo sentido emocional a las ofrendas. 

Desde los intensos tonos anaranjados hasta los rojos y fucsias, cada flor contribuye a crear un espacio dedicado a recibir y recordar a los seres queridos.

Los días 1 y 2 de noviembre, miles de familias mexicanas mantienen viva esta costumbre, en la que las flores representan una conexión simbólica entre el mundo de los vivos y el de los difuntos.

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Cempasúchil: la flor que ilumina el camino de las ánimas

  • Si existe una flor que anuncia la llegada del Día de Muertos, esa es el cempasúchil.
  • Sus característicos tonos amarillos y naranjas llenan los mercados, las calles, los panteones y los hogares durante las semanas previas a la celebración.

Su importancia se remonta a la época prehispánica, cuando los mexicas relacionaban su color con el sol, la luz y la energía vital. Esta asociación convirtió a la flor en un elemento cargado de simbolismo dentro de los rituales dedicados a los muertos.

El nombre cempasúchil proviene del náhuatl cempohuali y xóchitl, palabras asociadas con los números veinte y la flor, respectivamente. Por ello, también se le conoce popularmente como la flor de los veinte pétalos o flor de los 400 pétalos.

De acuerdo con la tradición, su aroma intenso y sus pétalos ayudan a orientar a las almas durante su visita al mundo terrenal. Por esa razón, muchas familias esparcen sus pétalos desde la entrada de la casa hasta el altar, formando caminos que conducen simbólicamente a los difuntos hacia las ofrendas preparadas en su honor.

Además de adornar los escalones y los espacios de las ofrendas, el cempasúchil representa la memoria, el ciclo de la vida y la permanencia de los vínculos familiares incluso después de la muerte.

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Terciopelo: color y consuelo en las ofrendas

Otra de las flores que destacan durante esta temporada es el terciopelo, también conocido como mano de león por la forma de sus inflorescencias.

A diferencia del cempasúchil, que se distingue por sus tonos cálidos y su aroma, el terciopelo llama la atención por la textura aterciopelada de sus flores y sus colores intensos, entre los que sobresalen el rojo carmín, el amarillo y el fucsia.

Aunque esta planta tiene origen asiático, desde hace tiempo se cultiva en distintas regiones de México, particularmente en zonas del centro y sur del país, donde forma parte de la decoración tradicional de las ofrendas.

Su presencia en los altares se relaciona con el consuelo y el acompañamiento durante el duelo. Sus tonalidades profundas también permiten crear contrastes con el naranja del cempasúchil, haciendo que las ofrendas adquieran una apariencia más llamativa y diversa.

Para muchas familias, incorporar terciopelo es una manera de enriquecer el homenaje a sus seres queridos y mantener vivas las costumbres que se transmiten de generación en generación.

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¿Por qué las flores son indispensables en un altar de muertos?

En el Día de Muertos, las flores cumplen una función que va mucho más allá de la decoración. Sus colores, aromas y formas contribuyen a construir un ambiente de bienvenida para las ánimas, de acuerdo con las creencias populares asociadas con esta festividad.

En los altares, cada elemento tiene un significado particular: las veladoras representan la luz que acompaña el regreso de los difuntos; el agua se coloca para calmar su sed; los alimentos recuerdan sus gustos y preferencias, mientras que las flores aportan belleza, fragancia y un vínculo simbólico con la naturaleza.

El cempasúchil y el terciopelo son dos de las opciones más representativas, pero la elección puede variar según las costumbres familiares, la disponibilidad de flores y las tradiciones de cada región.

Por eso, no existe una única manera de adornar una ofrenda. Algunas familias prefieren los caminos de pétalos anaranjados, mientras que otras combinan diferentes variedades para crear arreglos que reflejen sus recuerdos y sentimientos.

Una tradición que florece generación tras generación

La celebración del Día de Muertos demuestra que las tradiciones mexicanas no dependen únicamente de los objetos que se colocan en un altar, sino de las historias y los afectos que cada familia conserva.

Elegir las flores, acomodar los pétalos, encender las veladoras y colocar las fotografías de los seres queridos son acciones que convierten la preparación de la ofrenda en un momento de convivencia y memoria.

En este contexto, el cempasúchil continúa siendo el gran protagonista por su historia y simbolismo, mientras que el terciopelo aporta una alternativa llena de color y significado.

Así, entre pétalos, aromas y recuerdos, las flores de Día de Muertos mantienen viva una de las expresiones culturales más importantes de México: una celebración en la que la ausencia se transforma en homenaje y el recuerdo de quienes partieron vuelve a ocupar un lugar especial en el hogar.

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