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El Padre Clemente fue levantado, quemado, golpeado y amenazado de muerte en Culiacán

La Diócesis de Culiacán informó que los captores del padre Clemente Morales le solicitaron información que él no tenía

FOTO: El Padre Clemente fue levantado, quemado, golpeado y amenazado de muerte en Culiacán
FOTO: El Padre Clemente fue levantado, quemado, golpeado y amenazado de muerte en Culiacán

La Diócesis de Culiacán informó a través de un comunicado que el Padre Clemente Morales fue privado de su libertad la tarde del sábado 24 de octubre por un grupo de personas no identificadas y trasladado a un lugar desconocido.

Durante el tiempo en que estuvo levantado, los sujetos que lo privaron de la libertad durante tres días lo golpearon, le provocaron quemaduras graves en su cuerpo, lo amenazaron de muerte en reiteradas ocasiones y le solicitaron información que él no conocía.

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Detalles del secuestro y agresiones

Posteriormente, el Padre Clemente Morales fue liberado el martes 27 de octubre y regresó por sus propios medios, conduciendo su camioneta a la iglesia Cristo Resucitado, pero en un estado inconveniente, con evidentes muestras de la violencia que le causaron sus captores.

A su llegada a la casa parroquial ubicada en el sector La Campiña de Culiacán, fue atendido por miembros de la comunidad católica, sacerdotes, un médico y autoridades que acudieron inmediatamente.

Después de su regreso, el Padre Clemente tuvo que ser trasladado a una clínica para recibir atención médica especializada, debido a que presentaba múltiples golpes y quemaduras en distintas partes de su cuerpo; aunque las lesiones no ponían en peligro inmediato su vida, sí requerían atención médica.

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Estado de salud y atención médica

La Diócesis de Culiacán reportó que el Padre Clemente Morales continuaba bajo observación médica; su evolución es favorable, sin embargo, su recuperación requerirá tiempo, cuidados y acompañamiento integral.

Además, hicieron un llamado firme y contundente a frenar sus actividades a quienes provocan muerte, violencia, desapariciones y daños físicos, psicológicos y morales, pues ninguna vida humana es desechable, ninguna familia merece vivir bajo la amenaza, el miedo o la incertidumbre y ningún proyecto, interés o ambición puede justificar el sufrimiento que se inflige a personas inocentes.

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