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Tips para evitar morir en un trabajo que te consume y mantiene tu estrés al tope
Cuando el trabajo aprieta: claves reales para no perder la cabeza (ni la salud) en jornadas que no dan tregua.

En un mundo donde los pendientes se multiplican más rápido que las horas del día, el estrés laboral dejó de ser una excepción para convertirse en rutina.
Correos urgentes, metas imposibles y jornadas extendidas han puesto a la salud mental en el centro de la conversación pública. La pregunta ya no es si el trabajo cansa, sino cómo evitar que nos consuma.
Especialistas en bienestar y salud mental coinciden en algo clave: no se trata de grandes cambios radicales, sino de pequeños hábitos sostenidos que, juntos, marcan la diferencia.
De acuerdo con recomendaciones recopiladas por el portal especializado MiNDFOOD y respaldadas por la Asociación Americana de Psicología (APA), es posible proteger la energía, la motivación y el equilibrio emocional incluso en entornos laborales demandantes.
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Empezar bien el día: el primer escudo contra el estrés
La mañana define el tono de toda la jornada. Algo tan simple como beber un vaso de agua al despertar ayuda a reactivar el cuerpo tras el ayuno nocturno y mejora la claridad mental.
Sumado a un desayuno equilibrado con frutas, proteínas y cereales integrales, el organismo recibe el combustible necesario para enfrentar las primeras horas sin altibajos de ánimo o concentración.
La planeación también juega a favor de la calma. Dejar listo el almuerzo desde la noche anterior o decidir con anticipación qué se va a comer reduce el estrés matutino y evita decisiones impulsivas que suelen terminar en opciones poco saludables.
Según la APA, esta organización básica ayuda a mantener niveles de energía estables durante el día.
Productividad sin saturación: menos es más
Contrario a la creencia popular, empezar el día con tareas sencillas puede ser una estrategia poderosa. Resolver pendientes pequeños genera una sensación inmediata de avance que motiva y facilita entrar en ritmo. Dividir proyectos grandes en objetivos manejables no solo mejora la productividad, también reduce la ansiedad.
A lo largo del día, aprender a poner límites se vuelve indispensable. Decir "no" a nuevas tareas cuando la carga ya es alta, o posponerlas de manera asertiva, es una forma de autocuidado.
- La APA advierte que la falta de límites claros es uno de los factores que más contribuyen al burnout, un síndrome cada vez más común en oficinas, home office y trabajos de alta exigencia.
Pausas que sí descansan
Trabajar sin parar no es sinónimo de rendir más. Al contrario: incorporar descansos breves cada dos horas mejora la concentración y previene la fatiga física y mental. Caminar unos minutos, estirarse o practicar respiraciones profundas reactiva la circulación y el estado de ánimo.
La alimentación también cuenta. Saltarse comidas por "falta de tiempo" suele terminar en cansancio extremo o antojos poco saludables. Los expertos recomiendan ingerir porciones pequeñas y equilibradas cada tres horas para mantener la energía y evitar picos de ansiedad.
Comer y planear con conciencia
La alimentación consciente implica algo tan básico y tan olvidado como comer sin pantallas ni prisas. Reconocer el hambre real, saborear los alimentos y tomar ese momento como una pausa genuina reduce la ansiedad y mejora la digestión. La APA sugiere que estos espacios se respeten como parte esencial del autocuidado, lejos del escritorio.
Del mismo modo, una agenda realista puede ser una gran aliada. Planear tareas alcanzables, dejar espacio para imprevistos y agendar descansos ayuda a sostener la productividad sin caer en el agotamiento. La flexibilidad, más que la rigidez, es clave para sobrevivir a días impredecibles.
Cerrar el día con algo más que pendientes
- Al terminar la jornada, cambiar el enfoque hace la diferencia.
- En lugar de concentrarse solo en lo que faltó, revisar los logros alcanzados por pequeños que parezcan refuerza la motivación y la autoestima.
- Reconocer avances ayuda a construir una relación más sana con el trabajo y con uno mismo.
Para MiNDFOOD y la Asociación Americana de Psicología, el mensaje es claro: el equilibrio entre rendimiento y bienestar no se logra de un día para otro, pero sí se construye con decisiones cotidianas. En un entorno laboral cada vez más exigente, cuidarse no es un lujo: es una estrategia de supervivencia.
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