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Auto eléctrico: ¿Qué tan caro cuesta recargarlo?

Cargar un auto eléctrico puede costar hasta cuatro veces más en puntos públicos que en el hogar, aunque sigue siendo más económico que los combustibles.

Griselda Caro
13/02/26

Foto: Luz Noticias. La energía necesaria para mover estos vehículos puede obtenerse en cargadores públicos instalados en estaciones de servicio, centros comerciales o supermercados
Foto: Luz Noticias. La energía necesaria para mover estos vehículos puede obtenerse en cargadores públicos instalados en estaciones de servicio, centros comerciales o supermercados

La diferencia de costos al momento de recargar un auto eléctrico puede ser significativa según se utilice un punto de carga domiciliario o uno público, aunque en la Argentina este tipo de vehículos todavía representa una porción reducida del mercado y a nivel global se observa una desaceleración en el ritmo de ventas, continúan destacándose por dos beneficios centrales.

  • Emiten menos contaminantes que los modelos tradicionales 
  • Requieren un gasto energético inferior para circular.

En el plano local, la decisión oficial de permitir el ingreso de 50 mil unidades híbridas y eléctricas sin abonar el arancel de importación del 35 por ciento contribuyó a achicar la brecha de precios frente a los autos convencionales. Si antes un eléctrico podría costar alrededor de un 40 por ciento más, actualmente esa diferencia ronda el 25 por ciento.

La energía necesaria para mover estos vehículos puede obtenerse en cargadores públicos instalados en estaciones de servicio, centros comerciales o supermercados, o bien conectando el auto a la red eléctrica de una vivienda o empresa

Dependiendo del sistema elegido, el usuario puede abonar un esquema mensual fijo o pagar únicamente por el consumo realizado, de manera similar a lo que ocurre con los combustibles líquidos.

Entre los modelos más accesibles y con mayores patentamientos recientes se encuentran el Chevrolet Spark EUV y el BYD Dolphin Mini; ambos poseen baterías de tamaño similar, de 42 kWh y 43,2 kWh respectivamente. 

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Esta capacidad equivale, en términos prácticos, al volumen del tanque de combustible en un vehículo a nafta o diésel y determina cuánta energía puede almacenar antes de necesitar una nueva recarga.

Impacto de las tarifas eléctricas en el costo de recarga

Otros modelos ofrecen distintas capacidades. El Renault Kwid E-Tech, que ya no se comercializa en el país, contaba con una batería de 27,2 kWh. El utilitario Renault Kangoo E-Tech dispone de 45 kWh, mientras que el Ford Mustang Mach-E GT alcanza los 91 kWh, prácticamente el doble que los modelos urbanos más económicos.

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Desde febrero, la tarifa eléctrica residencial en la categoría T1 R2, correspondiente a consumos mensuales de entre 150 y 400 kWh, se ubica en 132,1 pesos por kWh, siempre que no se supere ese límite. Para consumos mayores, el valor por kWh aumenta progresivamente hasta llegar a 145 pesos en las categorías de mayor demanda.

Con esos valores, completar la batería de un Spark EUV o un Dolphin Mini implica un desembolso aproximado de entre 5.500 y 5.700 pesos en una carga plena bajo tarifa intermedia. 

Diferencias entre carga domiciliaria y pública

En el caso del Kangoo E-Tech, el monto ronda los 5.940 pesos, y para el Mustang Mach-E puede superar los 12.000 pesos. Con la batería llena, los modelos compactos pueden recorrer alrededor de 350 kilómetros, lo que equivale a un costo cercano a 18 pesos por kilómetro. Si se aplica la tarifa más alta, el gasto por carga completa se incrementa y puede superar los 6.000 pesos en los autos chicos y los 13.000 pesos en el SUV de mayor capacidad.

El panorama cambia cuando el usuario no dispone de un cargador propio y depende exclusivamente de la infraestructura pública. La empresa YPF modificó este año su esquema y dejó atrás el abono mensual fijo para pasar a un sistema basado en la cantidad de kWh consumidos, con tarifas considerablemente más elevadas. 

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Por ejemplo, un consumo mensual de hasta 50 kWh puede costar 39.000 pesos, mientras que 100 kWh ascienden a 72.500 pesos, a mayor demanda, el valor total crece de forma significativa. 

Parte de esta diferencia se explica por la potencia de los equipos, ya que en estaciones de servicio se utilizan cargadores rápidos de 50 kW o incluso superiores, muy por encima de los 7,4 kW habituales en una instalación domiciliaria.

En un punto intermedio se ubica ChargeBox, que opera más de un centenar de cargadores en estaciones de servicio Puma y otros espacios públicos. Allí, recargar por completo un vehículo como el Spark o el Dolphin puede costar entre 20.000 y 25.000 pesos.

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Un relevamiento comparativo de la compañía estimó que, para recorrer 500 kilómetros, un auto eléctrico requiere en promedio unos 10.833 pesos si se lo carga en el hogar, alrededor de 50.000 pesos si se utilizan puntos públicos, 70.833 pesos con nafta súper, más de 79.000 con nafta premium, cerca de 69.000 con gasoil y unos 29.000 pesos en el caso de un vehículo impulsado por GNC. 

Estos números reflejan que, más allá del valor inicial de compra, el tipo de carga elegido resulta determinante en el costo final de uso de un automóvil eléctrico.

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