México

Pueblos fantasma en México: 5 destinos llenos de historia y belleza que debes visitar

A continuación, cinco pueblos fantasma que conservan la memoria viva de un pasado vibrante.

Adriana Ochoa
17/02/26

FOTO: Luz Noticias.
FOTO: Luz Noticias.

México guarda entre montañas, selvas y desiertos vestigios de comunidades que alguna vez fueron prósperas y hoy permanecen en silencio. Minas agotadas, industrias colapsadas o desastres naturales marcaron el destino de estos sitios que, lejos de desaparecer del todo, se transformaron en atractivos turísticos por su belleza decadente y sus leyendas.

A continuación, cinco pueblos fantasma que conservan la memoria viva de un pasado vibrante.

1. Misnébalam, Yucatán

A menos de una hora de Mérida, este antiguo poblado henequenero cuyo nombre significa "cola de jaguar" en maya floreció a finales del siglo XIX gracias al auge del "oro verde". La caída de la industria provocó su abandono gradual hasta quedar completamente deshabitado en 2005.

Hoy sobreviven la iglesia, el pozo y las estructuras de piedra cubiertas por vegetación. Visitantes relatan experiencias paranormales, como la presencia del niño "Juliancito" y la silueta de un monje oscuro cerca del templo.

TE PUEDE INTERESAR: ¿Se adelantan las vacaciones de Semana Santa 2026?, esto dice la SEP

Imagen Placeholder

2. Ojuela, Durango

Fundado en 1598 y ligado a la mina Santa Rita, este poblado minero fue clave durante la Colonia y el siglo XIX. Ubicado cerca de la Zona del Silencio y de la Reserva de la Biósfera Mapimí, formó parte del histórico Camino Real de Tierra Adentro.

Tras una inundación a mediados del siglo XX, comenzó su abandono. Su ícono es el puente colgante de 336 metros construido en 1892, que aún conecta con la mina y ofrece una vista imponente del paisaje semidesértico.

Imagen Placeholder

3. San Juan Parangaricutiro, Michoacán

El 20 de febrero de 1943, el nacimiento del volcán Paricutín cambió para siempre la vida de esta comunidad. Durante nueve años, la lava sepultó casi por completo el poblado.

Entre la roca volcánica petrificada emergen los restos del templo, cuya torre y altar aún permanecen en pie. Es un escenario sobrecogedor donde los visitantes dejan ofrendas a la Virgen de Guadalupe.

Imagen Placeholder

4. La Pupa, Nayarit

En la sierra que divide Nayarit y Jalisco se esconde este antiguo enclave minero, activo desde el siglo XVIII y en auge durante el XIX con la Hacienda Amaxac.

Aunque no hay registros precisos de su abandono, todavía se distinguen calles empedradas, hornos de fundición, el cementerio y la iglesia con campanario tipo espadaña. Habitantes de comunidades cercanas aseguran ver sombras con forma de monjas entre las ruinas.

Imagen Placeholder

5. Noria de San Pantaleón, Zacatecas

Ubicado dentro del Parque Nacional Sierra de Órganos, este asentamiento fundado en 1552 fue motor minero hasta 1945. También integró el Camino Real de Tierra Adentro.

Entre sus vestigios destacan tiendas de raya, casas novohispanas y una iglesia que resguarda libros en latín, un órgano del siglo XIX y piezas catalogadas por el INAH. Llaman la atención "Los Jales", montículos formados por residuos minerales que hoy parecen pirámides en medio de la cañada.

Imagen Placeholder

Turismo entre memoria y misterio

  • Lejos de ser simples ruinas, estos pueblos fantasma son cápsulas del tiempo que permiten comprender ciclos económicos, fenómenos naturales y episodios sociales que moldearon regiones enteras.

Hoy atraen a viajeros en busca de historia, fotografía y experiencias distintas. Caminar por sus calles silenciosas es recorrer capítulos olvidados de México, donde la belleza y el misterio conviven entre muros derruidos y ecos del pasado.

Te puede interesar:

×