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"Llegaron los duritos": Don Gaspar, el vendedor que ha marcado generaciones en El Rosario
A sus 89 años, Don Gaspar sigue recorriendo las calles con su característico grito y una sonrisa.

Por más de cuatro décadas, las calles del municipio de El Rosario han tenido un sonido inconfundible que despierta recuerdos entre niños, jóvenes y adultos; se trata de la voz gruesa de Don Gaspar Rodríguez Varela, anunciando con entusiasmo "Llegaron los duritos".
Con una bolsa transparente colgada al hombro, llena de duros de cerdo, y acompañado únicamente de su salsa de botella y limón, Don Gaspar se convirtió en una de las figuras más queridas y reconocidas de las diferentes comunidades rosarenses.
Decenas de generaciones crecieron viendo caminar al señor Gaspar por las calles de El Rosario, escuchando desde lejos ese peculiar grito que inmediatamente hacía saber quién venía.

Su presencia se volvió parte de la vida cotidiana de cientos de familias, que aún hoy recuerdan con cariño aquellos momentos de infancia al comprarle sus tradicionales duritos.
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La tradición de los duritos en El Rosario
Actualmente, a sus 89 años de edad, Don Gaspar continúa trabajando felizmente, demostrando que el esfuerzo y la alegría no tienen edad.
Hoy en día se instala cerca de la escuela Justo Sierra, en la cabecera municipal de El Rosario, donde diariamente espera a las personas con una sonrisa, su inseparable bolsa llena de duros y la sencillez que siempre lo ha caracterizado.

Los duritos de Don Gaspar no necesitan grandes ingredientes para conquistar a sus clientes, ya que solamente les pone limón, salsa de botella y el sabor de la tradición que durante años ha permanecido intacta.

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Don Gaspar: un ícono de la comunidad
Habitantes del municipio aseguran que Don Gaspar ya forma parte de la historia de El Rosario, pues su trabajo no solo representa una forma honrada de ganarse la vida, sino también un recuerdo imborrable para quienes crecieron escuchando su famosa voz recorrer las calles.
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