México
Así es el "atole de nalga", una delicia culinaria de México para el mundo
Considerado un tesoro de la cocina veracruzana que deleita al paladar y preserva vivas las tradiciones familiares.

Dentro de la inmensa riqueza gastronómica de México, existen recetas ancestrales que sorprenden tanto por su nombre como por sus singulares características. Un claro ejemplo es el atole de nalga, una preparación tradicional profundamente ligada a la identidad del estado de Veracruz y a las conmemoraciones de Todos Santos y el Día de Muertos.
Esta bebida y postre emblemático tiene sus raíces arraigadas en la comunidad de Tolome, así como en diversas localidades pertenecientes al municipio de Paso de Ovejas.

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El peculiar nombre con el que se le conoce responde directamente a la forma anatómica y redondeada que toma la mezcla cuando se deja enfriar dentro de un recipiente hondo y posteriormente se desmolda.
A diferencia de otras bebidas elaboradas con maíz, esta receta destaca por ofrecer una metamorfosis en su consistencia. Recién cocinado se disfruta bien caliente, como cualquier atole tradicional; sin embargo, al enfriarse, entra en juego un proceso físico natural.

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Proceso de elaboración y características del atole de nalga
Debido al alto contenido de almidón presente en el grano de maíz y sin la necesidad de añadir gelatina ni espesantes artificiales, la preparación cuaja hasta adquirir una textura sumamente firme. Esto permite que se corte y sirva en rebanadas, transformándose por completo en un postre sólido.
La elaboración de esta joya culinaria requiere tiempo, dedicación y paciencia, abarcando un proceso artesanal de entre cuatro y cinco días. En primer lugar, los granos de maíz negro o azul se sumergen en agua para un remojo prolongado de tres a cuatro días.
Posteriormente, el grano se muele y la masa resultante se deja reposar en agua durante un día entero. Tras este periodo de reposo, la mezcla se cuela cuidadosamente a través de una tela fina para obtener una textura tersa.

El toque final consiste en llevar la preparación a fuego lento durante dos horas consecutivas, tiempo en el que se debe mover constantemente sin interrupción para lograr el punto perfecto.
En cuanto a los ingredientes, la base tradicional se compone únicamente de maíz azul o negro, piloncillo, canela y agua.
No obstante, según la costumbre de cada hogar veracruzano, es común enriquecer la receta familiar agregando chocolate de metate o pasas para darle un matiz de sabor aún más complejo.
El atole de nalga se consolida así como un tesoro de la cocina veracruzana que deleita al paladar y preserva vivas las tradiciones familiares.
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