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¿Sabes qué come tu perro? Esta plaga descubrieron científicos de la UAS en sus croquetas
Como medida preventiva, expertos recomiendan a los establecimientos evitar la exposición de los costales abiertos al público.

Servir el alimento a las mascotas parece una rutina inofensiva cotidianamente; sin embargo, una reciente investigación científica en Sinaloa encendió las alarmas sobre lo que realmente podría estar llegando al plato de los canes.

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¿Qué insectos se detectaron en el alimento para mascotas?
Tras seis años de exhaustivo trabajo, especialistas del cuerpo académico de Vida Silvestre y Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) documentaron la presencia de diversos insectos en los alimentos procesados para animales.
Entre los organismos detectados, los investigadores identificaron cuatro especies distintas de plagas. El hallazgo que más sorpresa y preocupación ha generado es la presencia de Necrobia rufipes.
Este escarabajo es ampliamente conocido en el ámbito científico por ser un indicador biológico de descomposición cadavérica, lo que resulta alarmante al encontrarse en sacos de alimento comercial.
Además de este escarabajo, el estudio reveló la coexistencia de otros tres insectos comunes en granos almacenados: Plodia interpunctella, Oryzaephilus surinamensis y Tribolium castaneum.
La proliferación de estos organismos no es casual; el equipo de investigación detalló que la abundancia de estas especies registra un pico considerable durante los meses de agosto, septiembre y octubre, favorecida por la combinación de las lluvias de la temporada y las elevadas temperaturas ambientales.
La presencia de estas plagas no representa únicamente un problema de higiene en el alimento de los animales. Los expertos advierten sobre un riesgo latente de contaminación cruzada que impacta directamente a los dueños.
Al manipular las croquetas especialmente aquellas que se comercializan a granel existe la posibilidad de transferir patógenos u organismos de la mano a la boca, convirtiendo el acto de alimentar a las mascotas en un vector de riesgo para la salud humana.
Respecto al origen del problema, los científicos plantean dos hipótesis principales. La primera sugiere que la infestación podría comenzar desde las mismas plantas de producción donde se elabora y empaqueta el producto.

Acciones recomendadas para mejorar la comercialización
La segunda señala la logística del punto de venta, donde los sacos suelen permanecer abiertos al aire libre por períodos prolongados, facilitando el ingreso de los insectos.
Ante este panorama, el investigador José Israel Torres Avendaño enfatizó la importancia de modificar las prácticas de comercialización. Como medida preventiva, recomendó a los establecimientos evitar la exposición de los costales abiertos al público y optar por fraccionar el alimento en bolsas individuales completamente selladas.
Esta acción no solo preserva la calidad del producto, sino que protege la salud de las mascotas y sus familias.
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