México

Rayos matan a cientos de mexicanos al año; ¿Cuál es el estado con más muertes por impactos de estos fenómenos?

Entre 1998 y 2021 se registraron 2 mil 470 muertes en México provocadas por descargas eléctricas atmosféricas

Víctor Acosta
02/09/26

FOTO: La geografía mexicana también contribuye a la formación de tormentas.
FOTO: La geografía mexicana también contribuye a la formación de tormentas.

Aunque las tormentas eléctricas suelen ser vistas como un fenómeno natural común durante la temporada de lluvias, las descargas eléctricas atmosféricas representan un peligro que ha cobrado miles de vidas en México. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificó las regiones donde existe un mayor riesgo de morir por el impacto de un rayo.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud retomados por la investigación, entre 1998 y 2021 se registraron 2 mil 470 muertes en México provocadas por descargas eléctricas atmosféricas. El estudio busca identificar no solamente dónde son más frecuentes las tormentas, sino también las condiciones sociales que pueden aumentar la vulnerabilidad de la población.

¿Cuál es el estado con más muertes por rayos?

El Estado de México ocupa el primer lugar en número de fallecimientos registrados durante ese periodo, con 539 muertes asociadas con descargas eléctricas.

Le siguen:

Oaxaca: 206 fallecimientos.

Michoacán: 168 fallecimientos.

Guerrero: 133 fallecimientos.

La investigación señala que dentro del Estado de México existen municipios particularmente destacados por la combinación de actividad eléctrica y vulnerabilidad de la población, entre ellos Villa Victoria, San Felipe del Progreso, Ixtlahuaca y Toluca.

Sin embargo, los investigadores advierten que tener una elevada cantidad de tormentas eléctricas no es el único factor que determina el riesgo. Las condiciones económicas, sociales y territoriales también juegan un papel importante.

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¿Por qué algunas personas tienen mayor riesgo?

El estudio "Mapping Lightning Risk in Mexico: Integrating Natural Hazard and Social Vulnerability", elaborado por Alejandro Jaramillo Moreno y Christian Domínguez Sarmiento, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, desarrolló un mapa nacional que combina el peligro natural con la vulnerabilidad social.

En comunidades rurales, una de las principales dificultades es que muchas personas trabajan diariamente al aire libre en actividades agrícolas y ganaderas. Ante una tormenta, suspender sus labores no siempre es una alternativa debido a sus condiciones económicas.

A esto se suma la falta de refugios seguros, viviendas sin sistemas adecuados de protección eléctrica y, en algunas regiones, un acceso limitado a servicios médicos de emergencia.

México tiene condiciones favorables para las tormentas eléctricas

La geografía mexicana también contribuye a la formación de tormentas. El relieve montañoso, la humedad atmosférica y el calentamiento de la superficie favorecen el desarrollo de nubes cumulonimbus, capaces de alcanzar alturas superiores a los 12 kilómetros.

Dentro de estas enormes nubes se produce una separación de cargas eléctricas. Cuando la diferencia de potencial alcanza niveles críticos, ocurre una descarga que puede desplazarse entre nubes o alcanzar la superficie terrestre.

A nivel mundial, se estima que los rayos provocan entre 6 mil y 24 mil muertes cada año, aunque el fenómeno suele recibir menos atención que otros desastres naturales debido a que las víctimas se encuentran dispersas y los casos ocurren de manera aislada.

Las muertes han disminuido, pero el riesgo continúa

A pesar de las cifras, los investigadores señalan que la tasa de mortalidad por rayos en México ha disminuido considerablemente durante las últimas décadas.

En los años 80, el país registraba una tasa superior a cinco muertes por cada millón de habitantes. Actualmente, esa cifra se ubica alrededor de 0.3 muertes por cada millón de habitantes.

Una de las razones estaría relacionada con la migración de población de comunidades rurales hacia zonas urbanas, donde existen mayores niveles de infraestructura y posibilidades de protección.

No obstante, entidades como Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán y diversas regiones del Estado de México continúan presentando condiciones que mantienen elevado el riesgo.

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¿Cómo reducir el riesgo durante una tormenta eléctrica?

Ante este escenario, los investigadores plantean fortalecer las medidas de prevención, particularmente en las comunidades más vulnerables.

Entre las acciones propuestas se encuentran la instalación de pararrayos y sistemas adecuados de puesta a tierra, mejorar los servicios médicos de emergencia y habilitar refugios seguros para la población.

También consideran fundamental proporcionar información meteorológica clara y enseñar a la población cómo actuar cuando se aproxima una tormenta eléctrica.

El estudio destaca además la necesidad de que los sistemas de alerta sean accesibles para comunidades indígenas, incluso mediante información difundida en lenguas originarias.

La investigación de la UNAM deja así una advertencia: el peligro de un rayo no depende únicamente de la intensidad de una tormenta. Las condiciones sociales, económicas y territoriales pueden determinar quién tiene la posibilidad de ponerse a salvo y quién permanece expuesto.

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