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El tesoro verde de Topolobampo: así de importante es el manglar que rodea sus aguas
El sistema lagunar Ohuira-Topolobampo-Santa María alberga 9 mil 146 hectáreas de manglar, un ecosistema clave para proteger las costas y conservar especies marinas.

Topolobampo tiene entre sus mayores riquezas naturales un ecosistema que muchas veces puede pasar desapercibido, pero que resulta fundamental para la vida marina y la protección de sus costas: el manglar.
El sistema lagunar Ohuira-Topolobampo-Santa María, reconocido como sitio Ramsar, cuenta con una extensión aproximada de 22 mil 500 hectáreas, de las cuales alrededor de 9 mil 146 hectáreas corresponden a manglar.
En esta zona se encuentran cuatro especies de mangle: rojo, negro, blanco y botoncillo, cada una con características particulares que contribuyen al equilibrio del ecosistema.

¿Pero por qué es tan importante este llamado tesoro verde?
Según el síndico de Topolobampo, Ulices Pinzón Vázquez, los manglares son considerados uno de los ecosistemas más productivos del planeta y cumplen funciones esenciales. Protegen el litoral de inundaciones y fuertes vientos, sirven como refugio y zona de reproducción para peces y crustáceos, y ayudan a conservar una gran diversidad de especies.
Su importancia también está relacionada con el cambio climático. Los manglares pueden absorber entre cuatro y diez veces más carbono que los bosques terrestres, almacenándolo en lo que se conoce como carbono azul. Una sola hectárea puede llegar a capturar hasta 3 mil 654 toneladas de carbono.

Además, los manglares tienen una estrecha relación con la pesca. Se estima que 7 de cada 10 especies que son objeto de pesca habitan en algún momento de su vida en estos ecosistemas, por lo que su conservación también tiene un impacto directo en la actividad pesquera.

Acciones para la conservación del manglar
Por ello, el manglar no es simplemente parte del paisaje de Topolobampo. Es una pieza fundamental del sistema lagunar y de la vida que existe dentro y alrededor de sus aguas. Aunque existen leyes y normas que protegen estos ecosistemas, su conservación también depende de la ciudadanía.
Evitar dañarlos, no arrojar basura al mar o a los cuerpos de agua y denunciar posibles afectaciones son algunas de las acciones que pueden ayudar a mantenerlos.
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