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Caso Christa Pike: ¿por qué suspendieron su ejecución en Tennessee? Iba a ser la primera desde 1820

Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años que también participaba en un programa de capacitación laboral Job Corps.

Adriana Ochoa
01/10/26

FOTO: Christa Pike.
FOTO: Christa Pike.

Durante casi 30 años, Christa Pike ha permanecido tras las puertas del corredor de la muerte de Tennessee. Ahora, a los 50 años, esperaba convertirse en la primera mujer ejecutada por el estado desde 1820. Pero la cuenta regresiva terminó abruptamente.

Un panel del Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito suspendió su ejecución mediante una votación de dos jueces contra uno, justo cuando Pike se encontraba a menos de 24 horas del procedimiento previsto mediante inyección letal.

La decisión volvió a colocar su nombre en los titulares internacionales y, al mismo tiempo, reabrió preguntas sobre las circunstancias que rodearon el crimen, la sentencia que recibió cuando apenas tenía 18 años y los argumentos de sus abogados para intentar detener la ejecución.

  • Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años que también participaba en un programa de capacitación laboral Job Corps.
  • El crimen ocurrió en enero de 1995, en una zona boscosa del campus de la Universidad de Tennessee, en Knoxville.

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De acuerdo con el expediente del caso, Slemmer fue atacada y golpeada con armas blancas. Durante la agresión también le fue marcado un pentagrama en el pecho.

Pike no actuó sola. En el asesinato participaron su entonces novio, Tadaryl Shipp, y su amiga Shadolla Peterson. Shipp tenía 17 años al momento del crimen, por lo que no podía recibir una condena a muerte. Fue sentenciado a cadena perpetua. Peterson colaboró con las autoridades y testificó contra Pike y Shipp, obteniendo libertad condicional.

La sentencia de Pike llegó en 1996. Desde entonces, su historia ha permanecido ligada a uno de los castigos más extremos contemplados por el sistema judicial estadounidense.

Una ejecución que habría marcado un precedente

El caso adquirió una dimensión especial porque las mujeres representan una fracción muy pequeña de las ejecuciones en Estados Unidos.

  • Desde 1976, cuando se reanudaron las ejecuciones bajo el sistema moderno de pena capital, 1,641 personas han sido ejecutadas en Estados Unidos, mientras que únicamente 18 han sido mujeres, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte.

La proporción es cercana al 1 por ciento.

Por ello, la posible ejecución de Pike no era únicamente otro procedimiento dentro del sistema penitenciario de Tennessee. Su caso habría representado el regreso de una práctica que el estado no aplicaba contra una mujer desde hacía más de 200 años.

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La última ejecución de una mujer en Tennessee se remontaba a 1820, mucho antes de la existencia del actual sistema penitenciario y judicial estadounidense.

Pero la historia de Pike también tiene otra particularidad: su defensa sostiene que durante el proceso de sentencia no se presentó información relevante sobre su historia personal y su estado psicológico.

Sus abogados han señalado que sufrió abusos físicos y sexuales desde la infancia y que posteriormente fue diagnosticada con trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático. Según la defensa, estas circunstancias debieron ser consideradas cuando se determinó que recibiría la pena de muerte.

"No tengo miedo de morir"

En medio de la incertidumbre, Pike envió una carta a NBC en la que aseguró que no sentía miedo ante la posibilidad de morir.

"No tengo miedo de morir", afirmó.

También dijo sentirse en paz, independientemente de que recibiera o no clemencia.

Sin embargo, reconoció estar nerviosa ante el procedimiento de la inyección letal. Su declaración más contundente fue una reflexión sobre el propio significado del castigo: "No creo que alguien deba matarme para enseñarme que matar a alguien está mal".

Mientras sus abogados agotaban recursos legales, Pike incluso rechazó la comida especial que tradicionalmente se ofrece a los presos antes de una ejecución.

Sí realizó, en cambio, solicitudes relacionadas con el procedimiento. Pidió que fueran mujeres las guardias encargadas de acompañarla durante su traslado y que el equipo de ejecución también estuviera integrado por mujeres.

Una pausa, no el final del caso

La decisión judicial no significa que Pike haya recuperado su libertad ni que su condena haya sido anulada. La suspensión representa, por ahora, una interrupción del procedimiento de ejecución mientras continúa la batalla legal.

  • Su caso también vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que ha acompañado a la pena de muerte durante décadas: qué circunstancias deben ser consideradas antes de aplicar el castigo máximo y hasta qué punto la historia personal de una persona condenada puede influir en una sentencia irreversible.

En Tennessee, además, el antecedente histórico convierte el caso en algo excepcional. La ejecución que estaba programada habría roto una pausa de más de dos siglos respecto a mujeres condenadas a muerte en el estado.

Por ahora, esa página de la historia quedó en blanco.

Christa Pike continúa en el corredor de la muerte, donde ha pasado buena parte de su vida adulta. La joven de 18 años que fue condenada en los años noventa se convirtió en una mujer de 50 años mientras su caso atravesaba apelaciones, diagnósticos y solicitudes de clemencia.

Y la pregunta que comenzó como una fecha marcada en el calendario cuándo sería ejecutada vuelve a transformarse en una pregunta jurídica: qué ocurrirá con su condena y si Tennessee volverá a fijar una fecha para ejecutar a una mujer por primera vez desde 1820.

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